El Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC) ha advertido de que Europa debe reforzar la vigilancia de los mosquitos y ampliar las herramientas disponibles para controlarlos, a medida que el virus del Nilo Occidental sigue propagándose y las especies invasoras de mosquito se asientan en nuevas zonas.

“La expansión de la transmisión del virus del Nilo Occidental, así como la propagación de especies invasoras de mosquito, muestran por qué Europa necesita reforzar su capacidad de control de mosquitos”, señaló Céline Gossner, experta del ECDC en enfermedades transmitidas por alimentos, agua, vectores y zoonosis.

La advertencia llega cuando la temporada de transmisión estival entra en su periodo de mayor actividad. Por primera vez este año, seis regiones europeas han notificado infecciones por virus del Nilo Occidental adquiridas localmente, mientras que hasta el 13 de agosto se habían registrado 429 casos autóctonos en nueve países europeos, según el ECDC. La transmisión suele alcanzar su pico en agosto y a comienzos de septiembre, por lo que se espera que la cifra siga aumentando.

Al mismo tiempo, el mosquito tigre asiático, Aedes albopictus, se ha establecido en 16 países europeos, el doble que hace 12 años. Esta especie puede transmitir dengue y chikungunya, enfermedades que hasta hace poco se asociaban sobre todo a regiones tropicales y subtropicales.

Europa, un mosaico desigual

Este cambio de panorama deja al descubierto un problema menos visible, Europa carece de un sistema homogéneo para controlar los mosquitos que transmiten estas enfermedades. Una nueva encuesta del ECDC sobre las prácticas de vigilancia y control de mosquitos detectó diferencias significativas entre países en la forma de organizar, financiar y aplicar estos programas. De los 38 países y jurisdicciones contactados, 26 respondieron al cuestionario.

El informe concluye que muchos programas de vigilancia y control de mosquitos dependen de financiación a corto plazo y carecen de una planificación a largo plazo. Las competencias pueden recaer además en distintos niveles de la administración, nacional, regional o local, lo que dificulta coordinar las actuaciones más allá de las fronteras. Esto importa porque los mosquitos no entienden de fronteras.

“Para un control eficaz de los mosquitos necesitamos una cooperación estrecha en Europa y un enfoque integrado que reúna la vigilancia de mosquitos, la participación de la comunidad y soluciones específicas de control que tengan en cuenta el impacto ambiental”, señaló Gossner.

Según el ECDC, el control reactivo de mosquitos suele ser puntual y centrarse en los ejemplares adultos, mientras que a menudo faltan estrategias a largo plazo para eliminar las poblaciones invasoras. En el caso de los mosquitos Aedes, muchos países recurren a una combinación de medidas químicas y no químicas, que incluyen actuaciones dirigidas a las fases inmaduras del mosquito y campañas para implicar a las comunidades.

El cambio climático añade urgencia al problema. Ya se observan temporadas de transmisión más largas e intensas para el virus del Nilo Occidental, el dengue y el chikungunya, según el nuevo informe del ECDC. Unas condiciones más cálidas pueden crear entornos más favorables para los mosquitos y ampliar los periodos en los que los virus pueden circular.