En México existen alrededor de 80 millones de mascotas, de las cuales más de la mitad son perros. Esta cifra refleja la importancia de los animales de compañía en la vida de millones de familias mexicanas. Sin embargo, a lo largo del año los perros pueden estar expuestos a diversas enfermedades infecciosas que, de no prevenirse o atenderse a tiempo, ponen en riesgo su salud y también la de las personas.

Entre los padecimientos que requieren especial atención se encuentran la rabia, el parvovirus, la bordeteliosis y el moquillo canino. La rabia, aunque controlada en gran medida gracias a campañas de vacunación, sigue siendo una amenaza para la salud pública y su prevención depende de mantener actualizado el esquema de vacunación.

El parvovirus canino es altamente contagioso y afecta principalmente a cachorros no vacunados, provocando diarrea severa, vómitos y deshidratación. Especialistas advierten que esta enfermedad puede ser mortal si no se atiende de manera inmediata, por lo que la vacunación temprana y el seguimiento veterinario son fundamentales.

La bordeteliosis, conocida como “tos de las perreras”, es una infección respiratoria que se transmite fácilmente en espacios donde conviven varios perros, como guarderías o refugios. Sus síntomas incluyen tos persistente y secreción nasal, y en casos graves puede derivar en neumonía. La vacunación oportuna ayuda a reducir el riesgo y la severidad de esta enfermedad.

El moquillo canino, por su parte, es una enfermedad viral altamente contagiosa que afecta el sistema respiratorio, digestivo y nervioso. Puede provocar fiebre, secreciones y pérdida de apetito, y en casos avanzados deja secuelas neurológicas irreversibles. La prevención mediante vacunas es la mejor herramienta para evitar complicaciones.

Desde Boehringer Ingelheim Salud Animal se subraya la importancia de la prevención como eje central del bienestar de los animales de compañía. “Actuar de manera oportuna en esta etapa inicial no solo protege la salud del nuevo integrante de la familia, sino que previene la propagación de enfermedades y fomenta una tenencia responsable”, señaló Emilia Tobías, especialista del laboratorio.