Pese a la retórica de las autoridades de proteger a la clase trabajadora del país, lo cierto es que en México los empleos sin prestaciones de ley crecen en menos cabo de aquellas plazas que si ofrecen, derivado del repunte en los costos laborales reportados en los últimos años.
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), informó que durante enero de este año, la población ocupada en la informalidad laboral sumó 32.7 millones de personas, lo que implicó una tasa de informalidad laboral de 54.9 por ciento del total de la población ocupada en el país.
Un detalle importante es que al inicio de la administración del entonces presidente, Andrés Manuel López Obrador, el porcentaje de empleos en la informalidad representaba 57.7 por ciento. A lo largo del sexenio en cuestión, dicho porcentaje iba a la baja, pero ante el encarecimiento que comenzaron a reportar los costos para contratar personal, como el incremento en los salarios mínimos, provocaron que centros de trabajo migraran de la formalidad a la informalidad, es decir, crear empleos fueron de la ley.

Por ello, la tasa de informalidad laboral repuntó en el último al subir de 54.1 a 54.9 por ciento.
En cuanto a las personas desocupadas, resultó que en enero de 2026, la población que no trabajó siquiera una hora durante la semana de referencia de la encuesta, pero manifestó su disposición para hacerlo y realizó alguna actividad para obtener empleo) fue de 1.7 millones de personas y representó 2.7 por ciento de la Población Económicamente Activa (PEA).
En las mujeres y en los hombres esta medida fue, también, de 2.7 por ciento. Respecto al mismo periodo de 2025, la TD total no presentó cambio, mientras que la de mujeres disminuyó 0.2 y la de hombres incrementó 0.1 puntos porcentuales.
De las y los desocupados, 12.6 por ciento no contaba con estudios completos de secundaria. Las personas con mayor nivel de instrucción representaron 87.2 por ciento. En cuanto a las características sociodemográficas de la población desocupada, por rangos etarios, la mayor proporción se concentró en el grupo de 25 a 44 años, con 43.7 por ciento. Siguió el grupo de 15 a 24 años, con 32.8 por ciento.












