A pesar del discurso optimista y triunfador de que el ingreso de los mexicanos se ha fortalecido a lo largo, lo cierto es que el costo de los productos de consumo básico, como el caso de los alimentos, ha minado el poder adquisitivo de los ciudadanos en el país.

Por ejemplo, de acuerdo con datos recabados por la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC), el kilo de cebolla pasó de 16.95 pesos a 30.95 de abril de 2023 a mayo de este año, lo que significó un alza de 14 pesos, equivalente a 82 por ciento.

Otro ejemplo destacado es el chile serrano, cuyo kilogramo aumentó de 51.87 a 57.43 pesos en el periodo comentado, lo que implicó un alza de 5.5 pesos, es decir, 11.7 por ciento.

El frijol también mostró un aumento importante, al pasado de 32.90 a 41 pesos, es decir nueve pesos más caro (28 por ciento).

El pollo es otro caso, el cual pasó de 69.9 pesos el kilogramo de modalidad entero a 75.7 pesos, lo que significó un alza de 5.8 pesos (8.6 por ciento).

El kilogramo de bistec de red también aumentó en el último año al pasar de 172 pesos a 186 pesos, 14 pesos más caro en dicho periodo, es decir, 8.1 por ciento.

Dichos ejemplos evidencias que la gran mayoría de los productos de consumo básico duplicaron (al menos), al crecimiento de 4.4 por ciento que reportó el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), durante el mismo periodo en cuestión.

Con ello, el precio promedio de la Canasta Básica Alimentaria (CBA), analizada por la ANPEC alcanza un valor de mil 830 pesos en mayo de este año.

Al respecto, Cuauhtémoc Ribera, presidente de la ANPEC, dijo que desde principios del año se buscó apuradamente instalar una narrativa que nos hablaba de una baja inflacionaria, que sencillamente no resistió. De manera consecutiva, en los últimos meses, la inflación ha tenido un rebote. El último reporte correspondiente a la primera quincena de abril señaló que la inflación se aceleró a 4.63 por ciento.

“Esto se explica por muchas razones: el aumento de la gasolina, los efectos de la sequía y la guerra, los hechos de violencia que encierran a la población en sus hogares, las extorsiones carreteras y el cobro de piso, la disminución del poder adquisitivo de cara a una economía caliente y la falta de políticas públicas efectivas que fortalezcan el consumo popular y robustezcan la producción agrícola nacional. En suma, generan una inflación al alza y el encarecimiento sostenido de productos como el cacao y el azúcar”, explicó Cuauhtémoc Rivera, presidente de ANPEC.

En ese sentido, dijo que un bulto de 50 kilos de azúcar refinada se vende en promedio en mil 534.66, mientras que en abril del año pasado tenía un costo promedio de mil 276.80, resultando en un incremento de 257.86 pesos, que representa un aumento del 20.19 por ciento. Por su parte, el bulto de azúcar estándar se vende en promedio mil 255.64 pesos y en abril del año pasado tenía un costo promedio de mil 055.17 pesos, resultando un incremento de 200.47 pesos, lo que representa un aumento del 18.99 por ciento.