
¿Acaso Trump sacrificará su legado político por las ambiciones de Israel? Hasta el momento no se ha visto que la Casa Blanca pueda controlar a la máquina de guerra de Israel.
Por un lado se estaba hablando de un alto al fuego, luego de largas negociaciones para acordar los puntos a discutir y, acto seguido, Israel empezó a bombardear brutalmente Líbano.
They Wall Street Journal avisa que Irán ha puesto como condición para asistir a Islamabad, que cesen las hostilidades en Bekaa y Beirut, sin embargo, no parece que los intereses de Israel estén alineados con el cese al fuego en ningún lugar. Luego, se han suscitado varias horas un poco extrañas, donde funcionarios de alto nivel discuten si acaso Líbano forma o no parte del alto al fuego.

Si Trump no consigue que los israelitas dejen de castigar colectivamente a la población civil del Líbano, Irán saldrá moralmente fortalecido y tendrá suficientes argumentos para sostener que la paz no fue posible debido a la contraparte, lo que supone una derrota pública para la administración de Trump y, de nueva cuenta, el descrédito internacional para Israel; con la salvedad, por supuesto, de aquellos que sigan pensando que destruir al ISIS y a Hezbollah, sigue siendo un motivo y no un pretexto ya muy desgastado.
Como bien me comentó un querido amigo, con Trump el seguimiento debería ser cada hora, debido a sus locuras y declaraciones bombásticas, sobre todo tras su publicación de una imagen generada por IA donde él aparece como Jesús sanador, justo después de la arremetida pública contra el Papa León XIV. Es decir, entre su narcisismo y la incomprensión del actual debilitamiento tanto militar como diplomático de EEUU en el panorama global, supone que sus arranques, falta de conocimiento profundo y sus muchas ocurrencias, en su imprevisibilidad, han puesto muy nervioso al mundo.

Y mientras algunos congresistas declaran con efusividad que la enmienda 25 debería de ser aplicada a Trump, la verdad es que el sustituto tras la inhabilitación sería J.D. Vance, quien ha demostrado ser igual de servil a Israel; además, se ve complicado que las élites corporativas, conformadas primordialmente por el duopolio EEUU/Israel, permitirán que se inhabilite a su mayor socio, por lo que la propuesta ha nacido “ahogada”.
Mientras tanto, las enormes bestias de la guerra de Trump (portaaviones) navegan hasta el cuerno de África, un poco para evadir a hutíes y otro poco para saltar las rutas más peligrosas, con la esperanza de arribar al medio oriente y acongojar a sus rivales. Una muestra más de que en la Casa Blanca no han comprendido que el imperio está derrumbándose.














