Redacción

Debido a que las mujeres están más expuestas a situaciones de abuso sexual y violencia física después de los desastres naturales y a pesar de ello, son quienes brindan respuestas más efectivas y organizadas en contextos de emergencias, Fondo Semillas lanzó su campaña de recaudación #MujeresReconstruyendoGuerrero.

La campaña, que tiene como objetivo recaudar 20 millones de pesos, inició el 14 de noviembre y terminará el 31 de enero de 2024. Con los recursos obtenidos se abrirá una convocatoria para brindar financiamiento a 20 grupos de mujeres que estén trabajando por la recuperación y reconstrucción de sus comunidades en Guerrero, esto significa iniciativas de 18 a 36 meses.

Los grupos que se apoyarán podrán generar iniciativas de autoempleo y reactivación económica comunitaria, por ejemplo: desarrollo de huertos y crianza de aves de traspatio para proveer de alimentación a las familias; capacitación en oficios tradicionalmente asignados a los hombres como carpintería y albañilería, para reconstruir ellas mismas sus viviendas; desarrollo de nuevos emprendimientos. También podrán brindar atención a la salud emocional y mental, incluidos los trastornos de estrés post traumático, entre otros.

“Cuando se presenta un desastre en el país, la solidaridad de los mexicanos queda de manifiesto sobre todo al inicio. Sin embargo, cuando deja de existir la percepción de emergencia, los apoyos disminuyen. La recuperación de Acapulco tomará más tiempo y es muy importante sostener el apoyo, es justamente donde la campaña de Fondo Semillas cobra sentido”, señaló Gabriela Toledo, codirectora de la organización.

La ONU revela que las mujeres y niñas enfrentan un riesgo 14 veces mayor de fallecer en desastres naturales debido a desigualdades de género que las dejan sin recursos y herramientas esenciales para sobrevivir. Por ejemplo, en los desastres ocasionados por el ciclón en 1991 que mató a 140,000 personas en Bangladesh, el 90% las víctimas fueron mujeres. En 2008, el 61% de las 130,000 personas muertas o desaparecidas después del ciclón Nargis en Myanmar fueron mujeres.

Fondo Semillas destacó que en los posdesastres las necesidades específicas de mujeres y niñas se ignoran, y sus contribuciones a la reconstrucción no son reconocidas, lo que agrava las desigualdades y genera violencia en las comunidades. La organización feminista enfatiza la importancia de apoyar a mujeres y niñas no solo durante, sino también después del desastre, para garantizar su bienestar a largo plazo.

“Las mujeres están más expuestas a situaciones de abuso sexual o violencia física. De acuerdo con el Coneval, Guerrero es uno de los estados más pobres y con mayor población indígena en México. Si eres mujer e indígena, tienes 90% de probabilidades de estar en pobreza extrema”, añadió Toledo.

Asimismo, en las mujeres recae mayoritariamente el cuidado de la niñez, las personas enfermas y adultas mayores y como resultado de los roles de género tradicionalmente asignados y que aún no se han podido cambiar del todo, las mujeres lideran muchos de los hogares, se encargan de los alimentos, de procurar agua, higiene y salud.

“Por esta misma situación, cuando se organizan logran tener un impacto en toda la comunidad, sus familias y ellas mismas. Conocen su entorno, los problemas y desafíos que están enfrentando, por lo que les es más fácil organizarse para encontrar las mejores soluciones a problemas comunes”, afirmó Toledo.

La experiencia que Fondo Semillas tiene en desastres demuestra que, a pesar de ser la población más vulnerada, las mujeres son quienes están en la primera línea y brindan respuestas más efectivas y organizadas en contextos de emergencias, además que esas respuestas son respetuosas con el medio ambiente, los recursos naturales y la vida en general.

Por otra parte, las mujeres generan vínculos sólidos que hacen que su trabajo se sostenga en el tiempo y saben reconstruir no solo lo que tenían antes de la emergencia, sino pensar en algo nuevo y mejor.

La experiencia de Fondo Semillas en desastres

Fondo Semillas ha brindado financiamiento a comunidades y organizaciones que han sido impactadas por alguna emergencia. En el 2017 creó el programa Mujeres Reconstruyendo sus Comunidades con el que financió a 25 grupos de mujeres que trabajaron en la reconstrucción tras los devastadores sismos, que afectaron estados como Guerrero y Oaxaca. El impacto fue de 9 mil personas beneficiadas y en el 2020 apoyó 23 grupos gracias al programa Comunidades Resilientes