
A pesar de la constante arremetida de medios, a los ciudadanos nos queda muy claro quien gobierna en Irán, pero no estamos del todo seguros quienes verdaderamente ostentan el poder en gran parte de los países que conforman la Unión Europea y en EEUU.
Acaso alguien entiende las medidas que durante su cargo político apoyó el Sr. Merz, en Alemania? Acaso alguien comprende las idas y venidas de Macron, quien sigue en el cargo a pesar de su falta de aprobación ciudadana y las constantes manifestaciones que piden su salida?

Algunos politólogos han lanzado algunas teorías, esas que de alguna manera develan las relaciones no tan secretas entre gran parte de la élite europea y las consideras “Big three” (además de Vanguard y State Street). Por ejemplo, es bastante conocido que Merz, antes de asumir su efímero cargo como canciller alemán, fue presidente del consejo de supervisión de BlackRock Alemania entre 2016 y 2020.
Asímismo, son conocidos los escándalos de corrupción de Úrsula Von der Leyen, quien tuvo que dimitir al gobierno de Angela Merkel pero, inexplicablemente, pasó al consejo de la Unión Europea sin mácula, sin que alguien se atreviera a recordar que ella y su familia estaban ligadosa varios escándalos de nepotismo y conflictos de interés, que involucran fondos de la UE y manejos comerciales poco transparentes con la farmacéutica Pfizer.
Sin el menor atisbo de duda, muchas de esas medidas han atentado directamente contra las empresas europeas y sus ciudadanos; fueron medidas reguladas, apretando un poco acá y otro poco allá, hasta que gradualmente se cerró la pinza que ahora los mantiene con una dependencia absoluta a los hidrocarburos gringos, dinamitando cualquier opción de que se pudiera volver al confiable y barato producto ruso.

Mientras que en EEUU, esas dudas no arrancan con Trump, sino desde el periodo de Biden, justo el periodo del comienzo de la guerra en Ucrania, cuando era evidente que debido a sus capacidades mentales, no estaba a cargo de las grandes decisiones, sin embargo, se desconoce quien o quienes tomaron el mando.
Mientras que los cambios diametrales entre las promesas de campaña de Trump y sus acciones en el cargo, obedecen a una serie de presiones políticas que lo han desviado de aquello que solía presumir, al calificarse a sí mismo como “el presidente de la paz”.
Para muchos, fue alentador el nombramiento de Pete Hegseth, un comentarista de noticias de Fox, como secretario de Defensa, ya que su falta de experiencia en el campo, como ex agente de la Guardia Nacional, dejaba claro que sus intenciones estarían lejos de los planes de guerra. Pero todo eso sufrió un giro de 360° sin que mediara una explicación medianamente razonable.

Y eso es relevante ahora mismo, cuando la guerra contra Irán amenaza con escaladas a cada minuto, porque ha revelado que sus aliados en la región, las petro monarquías del Golfo Pérsico, han tenido que quedarse sentados, sin muchas opciones reales, mirando cómo su socio y aliado EEUU no solo no los defendió de los ataques de los persas, sino que han empezado a captar y rendirigir todo el mercado que ellos perdieron debido al cierre del Estrecho de Ormuz.
Si lo miramos con atención, los norteamericanos consiguieron la subordinación energética de toda Europa, mediante la guerra con Ucrania. Y, poco a poco, están acaparando el comercio de hidrocarburos que provenía del Golfo Pérsico.

Y allá, muy en fondo, surge el nombre de China, el verdadero objetivo.













