• El músico y comediante tenía un profundo amor por la vida marina, por lo que se hizo con unos cuantos transportes mientras vivió en Acapulco.

Redacción

Hubo algunas estrellas del cine mexicano que tuvieron sus propias aficiones. Por ejemplo, Pedro Infante era aficionado de la aviación y María Félix alguna vez admitió que uno de sus grandes vicios era la ropa fina y cara. En el caso de Germán Valdés “Tin Tan”, la vida marina era una de sus grandes pasiones.

Tanto fue así que consiguió una casa en Acapulco cuando estaba en el apogeo de su carrera. Poco se sabe de cuándo consiguió dicha residencia, pero los lujos no los detuvo ahí, sino que también se hizo de un yate.

Aunque en realidad se dice que fueron tres en total. Todos ellos se llamaron Tintavento y, contrario a lo que se podría creer, no los tuvo al mismo tiempo, sino que fueron bienes materiales que consiguió en diferentes años y porque eran el reemplazo del yate anterior.

¿Pero por qué Tin Tan cambiaba de embarcación? Hasta la fecha se sabe qué ocurrió con dos de ellos. El primero, de acuerdo con su hija Rosalía Valdés, lo perdió en un incendio. Según escribió en el sitio web oficial del comediante, un día lo llamaron para informarle que algo no estaba bien con Tintavento I.

Tin Tan acudió al llamado e intentó reparar el yate en compañía de su hermano Antonio. Posteriormente Germán le pediría a su pariente que se fuera a conseguir comida, pues iban a tardar un rato en revisar la embarcación. Así, luego de que se quedara a solas con el marinero que dejó a cargo de su Tintavento, tardaron un poco antes de encender el motor.

Sin embargo, al hacer esto el motor soltó un chispazo y de ahí comenzó un incendio en pleno bote. Trataron de apagar el fuego con un cubetazo de agua, pero salió humo más espeso. Después Germán intentó verter el líquido de otro balde que encontró.

Lo que no sabía es que era gasolina y el resultado fue que todo terminara en llamas, además de que tuviera una quemadura en el brazo. Tuvieron que llevarlo al hospital para que le trataran la lesión, pues hubo un momento en el que Germán ya no era capaz de mover esta extremidad.

Tintavento I se perdió sin posibilidad de reparación y aunque en un inicio esto desanimó bastante a Tin Tan, un acompañante trató de consolarle y motivarlo con que era una excelente oportunidad para conseguir un yate mucho más grande. También lo convenció de que ya no fuera de motor de gasolina, pues esto probó ser el origen de sus problemas.

Seguramente lo escuchó pues, como ya se dijo, tuvo otros dos yates. Pero uno de ellos también se perdió bajo circunstancias penosas. Se desconoce si era Tintavento II o el tercero, pero el propio Germán Valdés explicó en una entrevista a Antonio Salgado lo que *ocurrió.

De acuerdo con sus declaraciones, “¡Bueno! El barco se lo renté a los hermanos Arnold y me lo hundieron”. No dio muchos detalles al respecto, mucho menos sobre cómo es que lograron perder este bien del comediante, pero sí dejó en claro cuánto costó el incidente: 700 mil pesos en total.

Del tercer yate no se sabe nada y si de verdad lo perdió. Lo que sí es sabido es que una de esas embarcaciones la usó en su luna de miel cuando se casó con Rosalía Julián en 1973. Lo llevó para transportarse por Acapulco y por Zihuatanejo.

En otros asuntos, también se llegó a saber que Germán tenía un cabaret en Acapulco, mismo que tuvo que cerrar para la financiación de algunas películas que estaba desarrollando. Como ya se sabe, uno de los problemas más grandes de Tin Tan era el dinero tanto para su vida diaria como para producir sus cintas.

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