La contingencia del COVID-19 ha cumplido tres meses ocupando el lugar central en la agenda de la vida nacional.  La salud pública, como es lógico es un tema hipersensible para la población, sensibilidad que se ha agudizado en múltiples dimensiones con el auge informativo de las redes sociales y por tratarse de un suceso mundial.

Estamos ante la primera pandemia realmente universal por su alcance y por su visibilidad. La enfermedad de la que inevitablemente todo el mundo habla, que ha invadido prácticamente todos los pueblos y naciones del orbe, con una repercusión sin parangón con otra pandemia, ya sea “la peste” u otras enfermedades de los siglos pasados, ya sean las guerras mundiales o las catástrofes naturales.

Desde el 22 de enero en que México anunció medidas contra el Coronavirus y el Dr. Hugo López-Gatell fue presentado para encabezar el equipo científico de coordinación federal, se han abierto diversos frentes desde la derecha que ha visto con mezquindad la pandemia como oportunidad de posicionarse tras la derrota electoral de 2018.

El reto para el gobierno de la 4ª Transformación ha sido buscar una salida en el filo de garantizar la salud pública, lo que se ha denominado “aplanar la curva de contagio del virus” y contener el deterioro de la salud económica del pueblo, pues la pandemia trae bajo el brazo una grave recesión económica del sistema capitalista mundial.

Para la atención a las consecuencias en la economía, el Presidente ha puesto todo su empeño en una política social que blinde a los más desprotegidos primero -y de abajo hacia arriba-, a todos los sectores de la sociedad.

A diferencia de países como Portugal, donde la oposición de ultraderecha expresó que era “antipatriótico” utilizar políticamente un acontecimiento sanitario que ha paralizado a todo el mundo, en México la derecha se ha pertrechado en un discurso de odio y desinformación, con tufo golpista, que busca a toda costa el fracaso de la estrategia del gobierno ante la emergencia.

Han empleado, editorializado y descontextualizado diversos episodios de un día a día que es de por sí ominoso ante la incertidumbre que priva no solo en países como el nuestro sino incluso en las llamadas superpotencias, con el colmo de aderezarle rumores y ficciones desde la tribuna del rencor político.

En México, se han promovido contenidos absurdos e inverosímiles como las Fakenews a tal grado que después de Turquía somos el segundo país que difunde noticias falsas, de acuerdo a Luis Ángel Hurtado, investigador de la UNAM.

“AMLO no hace nada ante el Coronavirus”, “AMLO usa estampitas religiosas para protegernos en pleno siglo XXI”,  “AMLO reparte besos y abrazos para contagiar a los niños”, “AMLO no cierra las fronteras como Trump”, “AMLO compró un estadio de beisbol en plena crisis”,  “AMLO es irresponsable porque no quiere endeudarse con el FMI”, y un largo etcétera. Toda acción es sacada de contexto, es objeto de escarnio por granjas de boots en redes –sobre todo twitter-, y al día siguiente es desvirtuada en primeras planas especialmente del diario Reforma.

Ante tal embestida que apuesta a la politiquería, el gobierno de México ha tomado decisiones acertadas:

  1. El plan federal respecto a la pandemia está subordinado a las decisiones del equipo científico y técnico encabezado por el Subsecretario de Salud, Dr. Hugo López-Gatell, comité que es integrado por las instituciones federales especialistas en la materia (Secretaría de Salud, Conacyt, IMSS) e instituciones como la UNAM. Las definiciones han sido técnicas, no políticas.
  2. Se ha actuado conforme al plan de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que tiene una serie de fases detalladas para atender la emergencia conforme la enfermedad va avanzando en cada país. Desde antes de haber casos de contagio comunitario se adelantaron medidas de Fase 2 como la suspensión de clases a nivel nacional desde el 20 de marzo y se han llevado a cabo ya medidas de Fase 3 (aun cuando esta no se ha desarrollado), como es la restricción a adultos mayores para no salir a la calle. La OMS ha reconocido el esfuerzo de México por frenar la curva de infecciones.

El equipo técnico pudo evidenciar el uso político que se pretendió dar a algunas acciones de gobiernos estatales a medidas sin sustento científico como las famosas “pruebas rápidas”, o los “túneles de sanidad”, que solo eran una forma de lograr nuevos negocios en rio revuelto.

Después de un momento político donde la derecha -particularmente en los meses de febrero y marzo agitó todo lo que estuvo en sus manos para generar caos-, la estrategia federal comienza a mostrar su pertinencia, seriedad y eficacia. La constancia de informar desde el 1° de marzo todos los días a las 7 de la noche por parte del Dr. López-Gatell y la disciplina con que un sector mayoritario de la ciudadanía ha seguido las indicaciones de prevención al pie de la letra, han sido factores fundamentales.

Que decir de la invaluable contribución social de los héroes sin capa que ha sido el personal del sector salud y los trabajadores que realizan labores esenciales en materia de seguridad, servicios de limpia y urbanos, transporte público, etc.

Con dicha participación responsable de la mayoría se reconoce hoy en día de acuerdo a diversos estudios de opinión que el camino ha sido el correcto, si bien no exento de problemas, si ponderando la ciencia sobre los intereses facciosos.

De acuerdo a Reuters:

“Una gran mayoría de mexicanos apoya el trabajo realizado por el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) para contener el brote de coronavirus y respalda la decisión de extender las medidas de cuarentena hasta fines de mayo, mostró un sondeo publicado el 26 de abril.”

“La consulta telefónica a 549 mexicanos realizada del 17 al 21 de abril por el encuestador Buendía & Laredo mostró que el 73% dio una evaluación positiva de los esfuerzos de López Obrador, con sólo un 17% de la opinión en desacuerdo. El 82% de los encuestados evaluó positivamente las medidas emprendidas por las autoridades sanitarias para disminuir la propagación del virus.”

En el caso del estudio de Comunicación Política de abril de 2020: El 26.65% tiene opinión excelente y el 27.74% buena sobre la estrategia de salud que ha implementado el gobierno federal para combatir el Coronavirus. El 16.93% la considera mala y el 13.95% pésima.

El 62.57% conoce al Dr. Hugo López-Gatell, Subsecretario de Salud y encargado de la estrategia para atender la crisis de salud por el coronavirus. El 27.27% tiene excelente opinión de su labor y el 38.03% buena. El 16.14% la considera mala.

Consulta Mitofsky refiere en su décima segunda encuesta nacional un tema que no es menor, sobre la Evaluación de instituciones frente a Covid-19, al fondo de la tabla, solo el 25% califica bien el papel de empresarios y el 19.5% califica bien a los medios. La mayor parte de opiniones va de regular a mala. Quizá algunos empresarios y dueños de medios tengan que revisar su papel ante la crisis.

En conclusión, si bien los datos son alentadores y se infiere que comienza a superarse una etapa de guerra sucia e incertidumbre (construida desde la derecha con el pretexto de la emergencia), no hay que echar las campanas al vuelo, ni bajar la guardia, sino intensificar las medidas preventivas y la Jornada Nacional de Sana Distancia prevista al 30 de mayo.

Solo así podremos seguir aplanando la curva del virus de Covid-19 y del virus de la desinformación.

En “el día después” hay que prepararnos con unidad y serenidad para un nuevo reto donde la recuperación económica será lo central, tomando en cuenta que el 83% de los ciudadanos consultados en estudios de opinión consideran que la pandemia ya afectó su economía.

Retomando a Anne Frank: “Qué maravilloso es que nadie tenga que esperar un momento antes de comenzar a mejorar el mundo.” Para ello, quédate en casa si te es posible.

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