La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo se lavó las manos y aseguró que desconocía de la intensión de Rubén Rocha Moya por regresar a la gubernatura de Sinaloa, lo que dejó entrever una ruptura entre el gobierno federal y el gobernador.
“No estoy de acuerdo con lo que hizo de regresar al gobierno, lo manifesté. Me pareció lo menos, por decir, imprudente, porque no es un asunto personal, es del gobierno de Sinaloa, de las y los sinaloenses”, dijo durante su conferencia matutina de este lunes.
Y es que el gobernador con licencia decidíó regresar a sus funciones en días pasados para volver a pedir licencia al siguiente día, luego de que Estados Unidos pidió su entrega al vincularlo con actividades delictivas que afectan a ese país.
La presidenta de México negó sostener comunicación con el morenista tanto antes como después de su regreso a la gubernatura, que derivó en la petición de un asegunda licencia; además, señaló que tampoco tiene intención de conversar con él.
Excusó que “no sé qué llevó al gobernador hoy otra vez con licencia a regresar, no he hablado con él, tampoco pienso hablar con él, pero él tomó una decisión de regresar. No sé cuál fue su decisión ni tampoco qué lo orientó a decir ya vuelvo a tomar licencia, pero nunca se comunicó con el gobierno de México para la decisión de regresar a ser gobernador nuevamente en funciones”, dijo.
La mandataria insistió en que Rocha Moya interpuso su situación personal antes que el proyecto de nación que ella ha promovido y ha promovido y llamó a los políticos de su movimiento a mantener los principios.
“Los intereses personales no están por encima de los intereses de la Nación, y eso tiene que ser para todos aquellos que formamos parte de este gran movimiento de transformación (…) todos debemos comportarnos de esa manera. Ningún interés personal, incluido, por más legítimo que sea, está por encima del interés general”, dijo.











