Red de corresponsales

Debido a la pandemia, en Guanajuato han cerrado unos seis mil pequeños comercios, según estimaciones de la Alianza Nacional de Pequeños Comercios.

Adicionalmente, la ley contra la comida chatarra pondría en jaque a 50 mil emprendedores más considera el coordinador de la Anpec, Cuahutémoc Rivera, quien explica que la legislación ya aprobada en Oaxaca y Tabasco, promueve la corrupción debido a las altas multas.

Cuauhtémoc Rivera, quien realiza movilizaciones en aquellas entidades del sur del país, para echar atrás la prohibición de venta a menores de comida chatarra, reconoce que en México hay un problema grave de obesidad, pero rechaza que los emprendedores sean los responsables de las muertes por Covid-19 de personas con diabetes o hipertensión.

“Guanajuato, esperemos que la gente sea pensante y que esta cruzada por eliminar ciertos productos no le llegue”, afirma.

En la entidad hay 57 mil pequeños comercios, de los cuales Celaya registra seis mil 500; León, 17 mil; Irapuato, seis mil y Salamanca, tres mil. De acuerdo con las estimaciones de la Anpec, han cerrado por la pandemia entre 10 y 12 % puntos de venta; en el país algo así como 150 mil; en Guanajuato, entre seis mil y ocho mil establecimientos. La razón fundamental, la caída de las ventas, a partir de marzo con la emergencia sanitaria.

“Lo que hace a un comercio y a un comerciante vigente, es vender; si no vendes, cierras. Las ventas han caído porque hay mucho desempleo y precarización laboral. A la gente la están contratando pero con salarios de 30 % menos de lo que originalmente les pagaban.

La gente está en la desesperación, sobre todo los jóvenes que se quedaron endeudados: que abrieron un negocio y quebraron, los que compraron una o rentaron un departamento y tuvieron que malbaratar sus bienes… es la realidad millenial. No hay capacidad de compra”, asegura Rivera, vía telefónica.

Si con las pandemia los pequeños comerciantes vieron reducidas sus ganancias, “agrégale esta prohibición que trae el doctor Gatell (subsecretario de Salud federal) con su cruzada nacional para expiar culpas y con el síndrome de Poncio Pilatos; en gran bronca nos han metido”, comenta el líder nacional de estos comerciantes.

Otra consecuencia de la pandemia son las clases digitales. La actividad en las escuelas representa una derrama económica muy importante que también han dejado de percibir estos negocios. “Sin clases presenciales las ventas en los pequeños comercios cayeron estrepitosamente. No te compran leche,por ejemplo, igual que cuando van a clases”,

Rivera asegura que los mensajes que las autoridades emiten contra la comida chatarra son para desanimar a la ciudadanía a emprender. “¿Quién quiere exponerse a multas de esa magnitud? O ¿Cómo mantener tu negocio, si lo que más vendes no te lo van a permitir?”, se pregunta.

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