Por Alejandro Durán

Derivado de los embates por la emergencia sanitaria, el desempleo y la necesidad de contar con más de un ingreso se recrudecieron durante mayo de este año, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Y lo anterior, porque derivado de la Encuesta Telefónica de Ocupación y Empleo (ETOE), la tasa de subocupación (aquella población que ya cuenta con un empleo pero tiene necesidad de contar una o más para elevar sus ingresos y cuenta con el tiempo para ello), se colocó en mayo pasado en 29.9 por ciento, lo que representa un incremento de 4.5 puntos porcentuales a lo reportado en abril, es decir, una variación de dos millones de personas ocupadas.

“La tasa de subocupación según sexo fue de 30.9 por ciento en los hombres y 28.4 en las mujeres, cifras superiores al mes previo en 5.3 y 3.4 puntos porcentuales, respectivamente”, destacó el INEGI.

En esa misma línea, resultó que la población desocupada (aquella que no contaba con trabajo pero buscó uno en el último mes), representó 4.2 por ciento de la Población Económicamente Activa (PEA), porcentaje mayor al 3.5 por ciento reportado en el mismo mes de 2019.

Al respecto, Gabriela Siller, directora de Análisis Económico de Banco Base, explicó que la variación ente mayo y abril no fue tan drástico en materia de empleos, debido a la misma incertidumbre que genera el contexto económico.

“Hay que recordar que, en el mes anterior, a pesar de que se perdieron 12.5 millones de trabajos (22 por ciento de los empleos), la tasa de desocupación no aumentó tan drásticamente porque 11.5 millones de personas salieron de la Población Económicamente Activa (PEA), debido a que las personas que perdieron su empleo se vieron desalentadas a buscar uno nuevo o se encontraban en una situación de suspensión laboral por la contingencia sanitaria”, explicó la analista.

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