El discurso, es un vehículo de comunicación cuya integración debe respetar la forma y el contenido. Alfonso Ramírez Cuéllar, este día, en una rueda de prensa tan innecesaria como irrespetuosa, mostró sus carencias evidentes para entrar en contacto con sus interlocutores.

La palabra, siempre debe estar aderezada con cultura y emociones, no se puede depender de un lenguaje tan pobre para transmitir el sentido de las ideas, pues resulta inevitable caer en mensajes confusos o repetitivos.

Los argumentos deben ser sólidos y convincentes, en especial cuando se tiene un público con un grado importante de politización.

Sin cumplir con esos pequeños requisitos es imposible conmover a nadie.

Hay personas que todavía no tienen claro cual es el sentido de la existencia del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) lo diré una vez más: El Tribunal tiene como objetivo fundamental la PROTECCION de los derechos político-electorales del ciudadano, que incluye a la militancia de Morena.

Por ejemplo, el año pasado, la Presidenta del Consejo Nacional de Morena, Bertha Luján Uranga,  intentó en un par de ocasiones violentar los derechos de los afiliados a través de dos acciones lamentables: En octubre, trató de validar las asambleas distritales electivas que le daban cierta ventaja, porque el padrón, a todas luces ilegítimo, estaba dejando sin derecho a votar o ser votado a MÁS DE LA MITAD de la militancia. Eso no le importó a ella ni a sus cómplices, porque no entienden el valor de la democracia. Y tampoco le importa ahora que el padrón tiene el mismo estatus. Días después, en una sesión del Consejo Nacional, cometió un fraude para lograr el quórum. El TEPJF invalidó los actos y sus acuerdos, ganando el respeto de los ofendidos, y el odio de Bertha Luján, que asume con descaro que “el fin justifica los medios”.

En esa época, Bertha, que debió salir expulsada del partido, todavía tuvo los arrestos y el cinismo de pedir se despidieran e investigaran los bienes de los magistrados porque en su concepto se habían vendido.

Alfonso Ramírez, imposición grotesca de Bertha por un periodo de 4 meses que terminó el pasado 26 de julio, considera, sin mérito alguno, debe prevalecer su figura con toda impunidad, a pesar de no haber cumplido, deliberadamente, con la sentencia y estar de facto en abierto desacato.

Ramírez, quien prevé un rechazo a su solicitud indigna para quedarse hasta después de las elecciones de 2021, asume la misma conducta que su mentora en un intento faccioso por burlarse de los derechos de la inmensa mayoría.

Encontramos al verdadero Ramírez Cuéllar, si, aquel del “barzón” que a gritos y sombrerazos se abría paso entre la muchedumbre en franco reto a la decencia democrática.

En congruencia con quienes representa, amenaza a quienes no le favorezcan en sus propósitos de cobardía política: “a los magistrados del TEPJF los están sobornando algunos legisladores, algunos empresarios y funcionarios públicos, entre ellos, el Subsecretario de Gobernación, Ricardo Peralta”.

Y en un intento de linchamiento contra los magistrados pide: “la militancia debe salir a defender a su organización partidaria, ante el intento de “atropello” del Tribunal…”

Ramírez Cuéllar pronto olvidó que el 26 de enero de 2020, el mismo TEPJF que ahora descalifica con mentiras abyectas, reconocía al “Congreso patito” y su propio nombramiento atípico por 120 días como “presidente interino”. Figura que no estaba en el estatuto. Este evento, creó un gran desconsuelo en la militancia López Obradorista pues se conocían sus traiciones al presidente, sin embargo, optaron por la necesaria madurez política.

“Hágase la voluntad de dios, pero en los bueyes de mi compadre”.

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