Por Alejandro Durán

Derivado de la suspensión de actividades productivas por la emergencia sanitaria, la economía mexicana podría reportar una caída en este año de al menos diez por ciento, pronosticó el Banco de México (BANXICO).

De esta manera, tomando en consideración las proyecciones de la mayoría de los miembros de la Junta de Gobierno del banco central, el Producto Interno Bruto (PIB), de México podría experimentar el mayor tropiezo en casi 90 años. La mayor contracción reportada hasta el momento es la de 14.83 por ciento ocurrida en 1932, ante los estragos que dejó la “Gran Depresión Financiera del 29”.

Por lo anterior, la contracción que experimentaría la economía este año sería sustancialmente mayor a la que se registró en 2009 por la crisis financiera mundial (-5.29 por ciento); y la que se experimentó en 1995 (de -6.29 por ciento), en el marco de la llamada “Crisis del Tequila o error de diciembre del 94”.

De acuerdo con la minuta de la reunión que sostuvieron los miembros de la Junta de Gobierno del BANXICO (con motivo del anuncio de política monetaria del 25 de junio pasado), los asistentes reconocen que debido a que la reactivación de la economía ha sido más lenta que lo previsto tras la cuarentena por el COVID19, lo cierto es que el impactó en términos económicos será mayor al que se había previsto hace algunos meses.

“Todos resaltaron que las perspectivas de crecimiento se han deteriorado; la mayoría señaló que para 2020 hay proyecciones de una contracción de hasta dos dígitos; algunos puntualizaron que el FMI (Fondo Monetario Internacional), ajustó recientemente su pronóstico de -6.6 a -10.5 por ciento; uno añadió que el consenso de los pronósticos de analistas se ajustó de -7.5 a -8.3 por ciento”, relató la minuta respecto a la acontecido en la reunión mencionada.

Y lo anterior, porque los diferentes miembros de la Junta de Gobierno aprecian una recuperación débil de la economía.

Por ejemplo, uno opinó que se está observando una recesión muy profunda, con una recuperación lenta y complicada en forma de “U” como consecuencia del severo deterioro de la inversión y el consumo. Sin embargo, agregó que ante la posibilidad de un segundo brote del COVID-19, o que las medidas sanitarias y económicas simplemente no sean de suficiente alcance, ha aumentado el riesgo de una recuperación económica en forma de “W”.

Otro apuntó que la duración y profundidad de la contracción económica depende de la suspensión de actividades decretada por las autoridades y por las restricciones auto-impuestas por los agentes productivos, lo que a su vez dependerá de los avances en el desarrollo de una terapia o vacuna contra el virus.

“La mayoría coincidió en que el balance de riesgos para el crecimiento se mantiene significativamente sesgado a la baja”, relató el documento.

 

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