El 2020, es el año donde el mundo se paralizó por una pandemia. Un evento sanitario nos obligó a encerrarnos para sobrevivir. Muchas personas no pudieron salir a las calles. Los comercios, las aerolíneas, los aeropuertos y toda actividad no esencial cerraron sus puertas. El flujo del dinero y la economía quedaron paralizados.

Nos quedamos sin un mundo físico. Ninguna película de ficción se le parece. Nuestra realidad cambió. Lo que era cotidiano se volvió distinto, irreconocible. El planeta sufrió un drástico giro. De aquello solo nos quedó en mundo virtual.

Todo empezó en 1983, cuando el departamento de Defensa de los Estados Unidos decidiera usar el protocolo TCP/IP en su red Arpanet,  para crear la red Arpa Internet, nombre que con el paso del tiempo quedó únicamente como Internet. A partir de ese momento, el mundo digital nació para quedarse para siempre entre nosotros.

La incorporación a ese mundo virtual de San Google en el año de 1998, nos regala el mejor ticket para poder acceder a todo tipo de información de manera ilimitada. Recuerdo que todo era mágico. Con sólo escribir una palabra y un enter, tenías la información en tus manos.

En 2004, nació Facebook, la red social donde la vida de una persona dejó de ser privada para volverse pública, permitiendo conectarte a las innumerables plataformas que ni yo como experta, conozco. El mundo se globalizó.

Ante este paradigma, podemos pensar que nos quedamos con un mundo físico inútil, para adaptarnos a uno digital. Entonces ¿Qué pasa con las personas, los negocios y las empresas que no están incorporadas a este mundo digital? Muy fácil, simplemente, NO EXISTEN.

Las redes sociales son oportunidades muy poderosas. Son lo más cercano a tu propio medio de comunicación gratuito. A través de ellos tienes una puerta de comunicación inmediata y fácil con cualquier persona, ya sea al otro lado del mundo o a tres calles de distancia. Si se puede lograr esto entonces todo es posible, sólo hay que saberlos usarlas.

Para darnos una idea de la cantidad de gente utiliza las redes sociales, nos basaremos a los números que presenta Hootsuite, donde indica que en enero se conectaron a Facebook 2 mil 449 millones y mil millones de usuarios en Instagram. Si tomamos en cuenta que la población mundial es de aproximadamente 7 mil 500 millones de habitantes, podemos observar que ni la mitad de la población utiliza Facebook. El nicho de oportunidad está en colocarse en esa red social.

Con respecto a la venta online, en México el número creció en un 350% en lo que va del año, con ganancias superiores a los 396 mil millones de pesos, datos tomados de la plataforma  eCommerce.

Para poner un ejemplo del mal manejo de las ventas en redes sociales es el Palacio de Hierro, una empresa que cuenta con una buena plataforma de venta en línea, pero que está presentando serios problemas con su público, ya que el servicio que ofrece no es el adecuado. Su logística operativa y digital es reprobable.

Los pedidos llegan tarde o en ocasiones nunca llegan, provocando el disgusto del cliente, perdiendo así la oportunidad de consolidarse como una empresa de calidad. El no adaptarse a tiempo al mundo virtual, le está costando caro.

Este fenómeno ocurre también en las empresas pequeñas. Mucha gente se pregunta ¿Por qué no genero ventas? ¿Por qué no tengo clientes o por qué no llegan por medio de mi página o perfil? La respuesta es muy sencilla: porque algo estás haciendo mal y como experta te digo, lo más seguro, son los estímulos que estás enviando, los cuales son sinónimo de incoherencia. Para ser atractivo, lo mejor es mostrarte cómo eres. Esa es la mejor manera de persuadir a tus clientes.

La preocupación grave no está en la persona o la empresa que no existe en la esfera digital. El problema consiste en que no trasciende y no persuade al cliente. Lo importante es generar un cambio positivo.

Como Consultora en Imagen Pública ayudo a las personas y empresas a ser percibidas como son en realidad, de la mejor manera y en su mejor versión, por ello, sé que todo comunica.

Todo estímulo verbal y no verbal comunica, ya sea interno o externo, entonces estos ahora se tienen que volver “digitales”. Tienen que ser planeados, medidos y ejecutados para lograr un impacto en las audiencias, generar ventas, negocios, y hasta relaciones afectivas.

El color, el tipo de letra (tipografía), los trazos de tu marca, el tono y el carácter de comunicación de las líneas que escribes en tus publicaciones. El ritmo y el volumen con el que hablas en un video. El fondo que proyectas en una video llamada y hasta la camisa o prenda que traes puesta, comunican algo, definen tu imagen y marcan tu reputación.

La importancia de la Imagen Digital hoy, es básica para sobrevivir, para tener éxito y para no ser uno más. Hay demasiadas personas que viven de una imagen falsa, mi recomendación para esto, ¡no lo hagan!, no finjan algo que no son, sean auténticos y coherentes, ya que lo falso, no perdura, sólo engaña y muere.

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