Por Alejandro Durán

Derivado de los embates provocados por la pandemia, así como la estrategia económica del gobierno federal, la inversión privada no logra recuperarse, pues durante febrero de este año se desplomó -4.5 por ciento a tasa anual, con lo que ligó 25 caídas consecutivas, lo que constituye la racha negativa más larga desde que se reporta el indicador (enero 1994).

De esta manera, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), desde enero de 2019, cuando avanzó 2.4 por ciento, la inversión privada, medida a través del indicador conocido como Inversión Fija Bruta (IFB), no ha reportado números positivos.

Al respecto, Gabriela Siller, directora de Análisis Económico de Banco Base, advierte que el escenario que muestra la inversión privada es la peor en una década, pues el presente deterioro, que comenzó en la segunda mitad del 2018, ha llevado al indicador de inversión total a ubicarse en niveles del primer trimestre del 2011.

“A pesar de que el indicador se encuentra 4.2 por ciento por debajo del promedio del primer trimestre de 2020 (antes de la pandemia), para alcanzar el máximo observado en julio 2018 tendría que crecer 20.7 por ciento”, explicó.

La especialista recordó que el deterioro generalizado de la inversión comenzó en la segunda mitad del 2018. Sobre este punto, señala que, si bien, previo a esto, la inversión en construcción llevaba prácticamente estancada desde el 2008, la inversión en maquinaria y equipo mostraba crecimiento sostenido y el indicador total continuaba creciendo.

“La inversión cambió a una tendencia negativa dada la incertidumbre política y económica de México con la administración actual, lo cual hasta la fecha ha impulsado una agenda enfocada en revertir las reformas estructurales de las últimas tres décadas y aumentar el rol del Estado en la economía de México”, explicó la especialista.

De acuerdo con datos del INEGI, la caída de 4.5 por ciento que mostró la Inversión Fija Bruta durante febrero pasado fue resultado de los números negativos que muestra tanto la inversión en el rubro de la construcción (-5.9), como en el rubro de maquinaria y equipo (-2.2 por ciento).

De esta manera, la IFB acumuló una contracción de 7.7 por ciento en el primer bimestre del año.

En su comparativo mensual, resultó que el indicador reportó un avance de 2.4 por ciento de enero a febrero de este año.

Desglosando este análisis, si bien la inversión en maquinaria y equipo ya recuperó su nivel pre pandemia, aún le falta crecer 24.9% para alcanzar el nivel de julio 2018. En cambio, la inversión en construcción todavía se ubica 7.3% por debajo del promedio del primer trimestre del año pasado, siendo la construcción no residencial la más afectada, la cual acumula 29 meses consecutivos de contracciones anuales.

 

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