La campaña presidencial de AMLO en 2006, además de que perdió impulso luego del gran triunfo ciudadano y popular contra el desafuero, inició con una noticia de desaliento para quienes veían la lucha por la presidencia como una extensión del movimiento popular victorioso del 2005: el 13 de enero de 2006 se hizo público el nombramiento de Jesús Ortega como coordinador general de campaña, lo que implicó instalar un ancla burocrática a los esfuerzos transformadores de actores emergentes de la movilización.

La idea de haber nombrado a Ortega, fue con la buena intención de sumar a la efectivamente al Ing. Cuauhtémoc Cárdenas a la campaña, quien representaba un liderazgo histórico y moral del perredismo, y con ello mandar un mensaje al subcomandante Marcos y al EZLN, entre otros actores (como el SME), para rehacer puentes entre las izquierdas.

No obstante, la estructura de dirección perredista de los famosos “Chuchos” no se incorporó sin simulaciones a la campaña, tampoco ayudó a acercar a el Ingeniero, e incluso alejó más toda posibilidad de dialogo o neutralidad del EZLN para con AMLO. El subcomandante Marcos en 2006 lanzó “La Otra Campaña”, una ruta de alcance nacional para la crítica testimonial orientada a reagrupar, encabezar y movilizar a sectores afines a la ultraizquierda. Por su parte, Cárdenas se deslindó en la vía de los hechos del candidato presidencial de su partido.

Así, la campaña de 2006 enfrentó este flanco abierto desde la extrema izquierda por Marcos, y el vacío de un receloso Cárdenas. En el otro flanco padeció una cruenta y nueva embestida desplegada con todas las capacidades financieras, técnicas y políticas de los poderes fácticos. Los extremos se juntaron para cerrar el paso a AMLO.

La campaña sucia de la derecha fue auspiciada por un sector de la oligarquía y tolerada por las “autoridades electorales”, y fue una estrategia articuladora de varios frentes, que no esperó la jornada electoral para echar a andar el fraude; sino se instrumentó desde el primer minuto del 2006, e involucró, entre otros, a los siguientes operadores políticos, electorales y financieros de los poderes fácticos de México:

Carlos Salinas de Gortari

Tras bambalinas, en lo oscurito, como ha ocurrido en su actuar político desde que salió defenestrado por sus propios herederos del poder y por el pueblo de México que descubrió como su castillo de naipes se esfumaba junto con los ahorros del pueblo de México, Carlos Salinas fue el eje articulador del fraude electoral de 2006. Para ello utilizó a aliados de diversos signos, tamaños, ideologías y colores partidistas.

Roberto Hernández

El empresario Roberto Hernández, personaje favorito y prestanombres de Carlos Salinas, supuesto empresario, que junto con Gastón Azcárraga movieron recursos provenientes no de sus bolsillos sino de los saqueos al erario para diversas operaciones mediáticas y políticas contra AMLO.

Diego Fernández de Cevallos

El Senador por el Partido Acción Nacional (PAN), Diego Fernández de Cevallos, furibundo opositor a Andrés Manuel López Obrador, fue quien trazó la línea del supuesto desapego al “estado de derecho” con que actuaría el candidato perredista de llegar a la presidencia de la República Mexicana  en aquél entonces.

Vicente Fox

El entonces Presidente Vicente Fox, quien una y otra vez repetía que “Hay que cambiar de jinete, pero no de caballo” y en actos institucionales pregonaba que habría que cerrar el paso al “demagogo, populista, y mesías” de AMLO.

El CCE

El Consejo Coordinador Empresarial, patrocinador de los spots de la guerra sucia, y que en tan solo un mes gastaron 136 millones de pesos para tales fines repartidos a las televisoras, según IBOPE.

Elba Esther Gordillo

La cacique sindical movilizó medio millón de votos del partido Nueva Alianza y del sindicalismo magisterial oficial a favor de Felipe Calderón, y tejió finamente la operación de mapachería de gobernadores priistas para que -a contracorriente de sus propias siglas- acarrearon votos estratégicos a favor del candidato panista.

JUMEX

La empresa Jumex, que difundió miles de spots en televisión con publicidad subliminal a favor del PAN.

José María Aznar

El ex presidente español José María Aznar, a quien los medios vendieron como un “gran líder de la opinión pública mundial” y que el 21 de febrero se expresó a favor de Calderón, en contra de la supuesta “demagogia y populismo” de AMLO.

Víctor González Torres

La botarga del “Doctor Simi”, a quien se le diseñó y financió una campaña de supuestas “similitudes y diferencias” con AMLO enfocada a confundir a sectores populares encantados con el boom de farmacias similares y consultorios de bajo costo, y efectuada para señalar que el candidato de izquierda perredista era un “socialista malo” como Hugo Chávez y Fidel Castro, y el Dr. Simi era un “socialista bueno” como Lula, Kirchner o Bachelete.

Televisa

La televisora difundió la falacia que AMLO expropiaría empresas. En sus horarios triple A además presentó parodias de López Obrador en telenovelas -donde entre diálogos lo vilipendiaban los actores famosos-, y en programas cómicos como “el privilegio de mandar” era representado por un personaje que sacaba sus frases de contexto. Incluso se valieron de futbolistas de la selección nacional -justo en la época del Mundial de Alemania 2006-, para jalar votos a la derecha.

Así en el mes de marzo de 2006, en todas las pantallas de las familias, en todos los editoriales de los diarios de circulación nacional, en enormes anuncios en carreteras, en bardas en los municipios más pobres, en los noticieros de radio, en los programas de televisión de deportes o espectáculos, en todos lados y a todas horas se repetía la mentira: “López Obrador es un peligro para México”.

Esta inclemente y delirante guerra tuvo su correlato en la tardía capacidad de respuesta mediática del PRD para defender a su candidato, vacío que fue aprovechado por las cabezas de la hidra neoliberal para descalificarlo una y otra vez con el mismo guion.

Más allá de la campaña a ras de tierra que AMLO realizó con gran ética y compromiso total en todos los rincones de México, La respuesta popular se calentó e irrumpió nuevamente en junio; parecía que no, pero ya era algo tarde pues varios operativos y frentes se habían echado a andar para minar y descarrilar las posibilidades de López Obrador, y en su segundo y definitivo golpe, actuar desde el fraude.

El domingo 4 de junio se gestaron nuevas bases para la respuesta popular, que fluyeron desde el voluntarismo de la movilización, que fue exitoso como tradicionalmente lo ha sido la izquierda electoral para llenar plazas, pero donde el espíritu militante no encontró eco en estrategias concretas y eficaces para promover el voto y para capacitarse masivamente en defenderlo.

La cadena humana por toda la capital del 4 de junio marcó el repunte. Algunos dirigentes partidistas dejaron el exceso de confianza y la soberbia y comenzaron a escuchar las voces emergentes que les exigían actuar para prevenir el fraude, pero esto no fue suficiente, porque la mayor parte de la dirección adormilada apostaba a la vieja lógica del partido que lucha por parcelas, pero no por todo el poder.

Una de las primeras interpelaciones al papel faccioso que ya comenzaba a mostrar el INE provino de la sociedad civil, integrantes de la Red Nacional de Jóvenes por AMLO entregaron un jabón “Zote” en la entrada principal del IFE, en demanda de elecciones limpias el 2 de julio

Por su parte La Jornada refirió sobre la cadena humana:

“En una nutrida valla que se extendió por el carril lateral de Periférico, desde el Toreo de Cuatro Caminos hasta Canal de Chalco, miles de capitalinos refrendaron su apoyo a Andrés Manuel López Obrador, previo al debate presidencial, en una jornada que tuvo su punto culminante al mediodía, cuando enlazados de la mano entonaron el Himno Nacional y después a todo pulmón el grito de: “¡Obrador! ¡Obrador!”

“A decir de los organizadores perredistas, quienes calificaron esta cadena humana de histórica, por su magnitud y extensión, se cubrieron 50 kilómetros de esta vía primaria del Distrito Federal, con la participación de poco más de 100 mil capitalinos, que acudieron solitarios o en familia a este paseo dominical.

“El entusiasmo de los partidarios del candidato presidencial se hizo sentir desde muy temprano. Contingentes de simpatizantes y militantes del PRD comenzaron a arribar a partir de las 10:30 horas a diferentes puntos estratégicos de Periférico, ataviados con camisetas amarillas y pancartas que señalaban: “Sonríe, vamos a ganar”, “Todos somos un peligro para el PRI y el PAN”, “No somos uno, no somos cien, pinches encuestas cuéntennos bien”.

“Sin mayores dificultades, a las 11 de la mañana el Periférico lucía ya una zigzagueante y nutrida columna amarilla. En algunos tramos, los menos, la línea se cortaba, pero en otros los participantes se arremolinaban hasta en tres o cuatro hileras, según se observó desde una pantalla gigante, colocada en la glorieta de San Jerónimo, que reflejaba las imágenes tomadas desde un helicóptero.

“Aunque el acto culminó a las 12:30, una vez que se entonó el Himno Nacional, y se soltó una “lluvia” de globos amarillos, la columna humana comenzó a dispersarse una hora más tarde. De acuerdo con dirigentes del PRD, las imágenes que se recogieron desde el helicóptero serán retomadas para un spot de televisión, que podría salir al aire a partir de hoy.”

Jaime Avilés escribió sobre esta gigantesca demostración de fuerza: “En el acto participarán el Frente Universitario de Apoyo Crítico a López Obrador, Flor y Canto, las logias masónicas del valle de México y el Lado Izquierdo Opositor (LIO) y usted y todas las personas que como usted compartan la urgencia de actuar pública y colectivamente para salvar el proceso del 2 de julio”.

Pero lo más importante a un mes de las elecciones, fue el hecho de evidenciar la operación del caso Hildebrando, y que Avilés mostró a la opinión pública, como una de las evidencias fundamentales del fraude:

“Ahora, si usted vive fuera del Distrito Federal, escríbale a Ugalde y dígale qué piensa de su increíble falta de responsabilidad. Su correo electrónico es ugalde@ife.org.mx. Exíjale que abra la base de datos y quite los ponderadores.

“Tras el hallazgo de que Hildebrando SA de CV, la supuesta empresita “familiar” de Diego Zavala y sus hermanos, en realidad es un gigante de la informática que aprovechando los contactos políticos de Felipe Calderón estableció contratos multimillonarios con las principales dependencias del “gobierno” foxista -como Pemex y Comisión Federal de Electricidad; las secretarías de Gobernación, Educación, Hacienda, Economía y del Medio Ambiente; el Seguro Social, el ISSSTE, el IPAB y, desde luego, el Instituto Federal Electoral (IFE)-, en lo que constituye uno de los más graves casos de tráfico de influencias del sexenio, surgen ahora nuevas evidencias de la estrecha relación personal que existe entre el presidente del IFE, Luis Carlos Ugalde, y el candidato presidencial del PAN.

“El sábado 6 de diciembre de 2003, a la boda de Luis Carlos Ugalde con una joven y guapa militante panista llamada Lía Limón García, asistieron, como era de esperarse, muchos políticos y muchos periodistas, pero un solo secretario de Estado: “Felipe Calderón Hinojosa, de la Secretaría de Energía, acompañado de la diputada Margarita Zavala, su esposa”, escribió dos días después, en El Universal, la columnista Katia D’Artiguez. “Yo los casé”, me dijo ayer el abogado Román Navarrete Reyes, oficial del Registro Civil de Tepoztlán, Morelos, la pequeña, hermosa y mágica ciudad donde se produjo el enlace nupcial en los babilónicos jardines de 53 mil metros cuadrados de una soberbia residencia conocida como Finca Pilzintli, cuya imagen, con todo y lago artificial, adorna esta plana.

“Según el “acta de matrimonio” 159 del libro 01, número de serie 0727026, el novio se identificó con la clave única del registro de población (CURP) UARL661016HDFGMS09 y la novia dejó ese espacio en blanco porque no contaba con un documento similar, y firmaron como testigos, por parte de él, uno de sus hermanos, Marco Antonio, de 47 años, y Jesús Reyes Heroles González Garza, de 51, ex secretario de Energía -donde tuvo a Ugalde como coordinador de asesores- y ex embajador de México en Estados Unidos -donde Ugalde fue su asistente personal-, y por parte de ella su abuelo, don Miguel Limón Díaz, de 88 años de edad, padre del ex secretario de Educación, Miguel Limón Rojas, y Matilde García Verástegui, de 45, tía materna.

“Tras la ceremonia civil, que se efectuó alrededor de las dos de la tarde, porque después “los escoltas de él me regresaron aquí al centro (de Tepoztlán)”, recordaba ayer el abogado Navarrete Reyes, “no hubo misa, sólo una bendición. Y es que es (era) el segundo matrimonio del doctor Ugalde y el primero de Lía Limón”, añadió en su reseña la columnista D’Artiguez. El abogado agrega que no recuerda haber visto a Calderón ni a Margarita Zavala “en ese jardín”, pero el periodista Alvaro Delgado, que acudió como invitado, afirma que en la etapa nocturna de la fiesta habló con ellos y los vio “muy contentos, bailando Tú y yo somos uno mismo (oh-oh)”. Familiares de Ugalde sostienen por su parte que sólo semanas antes de aquella ocasión, éste acudió a otra boda, en el fraccionamiento morelense de Cocoyoc, en compañía de Carlos Salinas de Gortari, y que al bajar del auto del ex presidente “nos dijo que le acababa de hablar la maestra Elba Esther Gordillo y que siempre sí iba a quedar como presidente del IFE”.

“Luis Carlos Ugalde y Lía Limón, como consta en una nota al pie del acta arriba citada, disolvieron su matrimonio el 20 de enero de 2005.

“Hoy, cuando día a día salen a la luz pruebas y más pruebas de una operación delictiva que puede llevar a la cárcel a Diego Zavala y a sus cómplices, el desplome de la candidatura de Calderón se produce en relación inversamente proporcional al ascenso de Madrazo, que enfila hacia el segundo lugar de la tabla, muy lejos de Andrés Manuel López Obrador.

“En un ambiente de crispación política tan intensa como el que se respira, ante las múltiples muestras de parcialidad que Luis Carlos Ugalde ha tenido en favor del candidato panista y, dada la enorme desconfianza social provocada por la noticia de que Hildebrando SA de CV creó el software del IFE y -a través de las firmas Identix Incorporated y Sagem Défense Sécurité– tiene acceso al padrón electoral, nada disiparía el temor a un fraude cibernético ni le devolvería transparencia y certidumbre al proceso como la renuncia de Felipe Calderón. Pero si ésta no se concreta, el desplome del inexperto y avinagrado político michoacano librará a México de los peligros y los costos de una crisis poselectoral que todavía no está conjurada, ni mucho menos”.

La noche de las elecciones cuando mágicamente cambiaron las tendencias de los resultados, fue cuando en realidad observamos la magnitud de lo que significó el operativo Hildebrando.

Este texto forma parte de un trabajo más amplio que se denomina: Los años de la resistencia, que será publicado en esta columna por entregas.

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