La gira de dos días del presidente Andrés Manuel López Obrador a los Estados Unidos para reunirse con su homónimo norteamericano Donald Trump, para celebrar la entrada en vigor del Tratado México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), trajo consigo una cascada de opiniones tan absurdas de parte de los opinadores de la oposición, que solo exhiben su falta de rigor y exceso de soberbia.

Desde la llegada al poder de López Obrador, se le ha exigido actuar en beneficio de todo el país y no solo de unos cuantos, y en esta ocasión, la forma en que se desempeñó el presidente, fue impecable. La invitación a los empresarios más importantes del país a su visita, es un indicio de que al primer mandatario también le interesa cuidar los capitales que se invierten en México.

Previo al viaje, los adjetivos para el presidente consistían en descalificarlo por visitar a un tipo que, desde su poder, ha humillado a miles de compatriotas y su comportamiento bipolar es tema de especialistas en higiene mental. Se va a meter a la cueva del lobo decían.

Con un escrupuloso cuidado, desmenuzaban los pormenores de la visita, donde se calificaba de un error histórico acudir al territorio estadounidense para visitar al ogro del pelo anaranjado. Sus voces y textos inundaron los medios y las redes sociales con descalificaciones absurdas y fuera de contexto.

La campaña mediática en contra de la cuarta transformación es una constante que, aunque no causa muchos daños, deja una huella incómoda y mancha cualquier logro que tenga el gobierno actual.

En la estela de agresiones, desempolvaron discursos del candidato López Obrador en campaña, donde manifiesta su postura ante el presidente norteamericano y exigieron que cumpliera lo expresado en ese momento. También aparecieron memes burlones e información inexacta que el grupo opositor destinó al jefe del ejecutivo.

Queda muy claro que nada les convence. Siempre apostaron a la confrontación. Se frotaban las manos al pensar que el carácter impulsivo de Donald Trump haría pasar momentos incómodos a López Obrador. Esa era su malévola apuesta. Un desplante del presidente norteamericano al mexicano sería capitalizado al máximo, sin embargo, nada de eso sucedió.

El miércoles 8 de julio, en el centro del poder mundial, un ejemplar político, desconocido para muchos, ofreció un discurso histórico que impresionó al mundo entero por su sensatez, coherencia y alto grado de inclusión.

El efecto de sus palabras, sacudió la conciencia del poderoso Donald Trump, quien generoso expresó un caluroso “¡Fantástico ¡”.  La apuesta de que las diferencias ideológicas entre ambos personajes, llevarían al enfrentamiento, no se cumplieron. El mal augurio no llegó.

No obstante, del éxito obtenido por el presidente mexicano, la jauría hambrienta de sangre, empezó a lanzar una nueva campaña buscando a todas luces, empañar el logro político del tabasqueño que en el fondo y la forma sometió la conciencia de sus opositores.

La impecable actuación de Andrés Manuel López Obrador ha generado polémica, sobre todo por la inestabilidad emocional del presidente Trump, de quien se espera que, de un momento a otro vuelva a utilizar sus desplantes en contra de nuestros connacionales, para poder así, echar por tierra el discurso amigable del mandatario mexicano y exhibirlo como es costumbre en los opositores.

Sin argumentos serios, la campaña de golpeteo al gobierno del presidente López Obrador por la visita a Washington ha sido constante. Muy pocos opositores han reconocido el excelente papel que la delegación mexicana tuvo durante el evento. La cena con los dueños del capital de ambos países, fue el mensaje de certidumbre que hacía falta.

A pesar de ello, los críticos permanentes no atinan a destacar ese logro diplomático. Buscan cualquier hueco para atacar. No hay nada que les agrade. Su visión es lastimar y cuestionar todo lo que realice el gobierno de la cuarta transformación. Y ese es el modus operandi de ese sector inconforme.

Como cereza del pastel, la entrega del ex gobernador de Chihuahua, César Duarte por parte de las autoridades norteamericanos para ser extraditado y ser juzgado en nuestro país, es una oportunidad perfecta para afianzar la lucha contra la corrupción del gobierno Obradorista.

Fructífera, exitosa y políticamente correcta, la primera gira de Andrés Manuel López Obrador a Estados Unidos, nos demostró que se puede ser coherente y visionario. El grito de ¡Viva México ¡en territorio norteamericano es algo extraordinario.  Esperemos que ese sea el camino y no volvamos a dividir e insultar como se ha hecho costumbre.

En tanto, el país continuará luchando contra sus crisis. La oposición no dará tregua. El México real no se mide con una visita. Es un logro que hace tener optimismo. Falta mucho por hacer, es importante no bajar los brazos.

Ensimismada en su odio al gobierno actual y parafraseando al rostro más directo del poder corruptor como lo fue el expresidente priista, Enrique Peña Nieto -quien utilizó una frase para lamentar que a nadie le gustaban sus acciones-  la oposición de hoy, está mimetizada con ese sentir, porque todo lo que haga, diga o piense el presidente, inmediatamente es agredido y desestimado. Es decir, a ellos tampoco, ningún chile les embona…

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