Red de corresponsales

La Central de Abastos (CEDA), el mercado mayorista de Ciudad de México y uno de los más grandes del mundo, ha puesto un alto a su frenética actividad de 24 horas por día para impedir el avance del nuevo coronavirus.

Desde esta semana, la administración del inmueble, espacio conformado por 327 hectáreas y dependiente del gobierno capitalino, determinó cerrar sus puertas por primera vez en casi 40 años para efectuar, durante seis horas diarias, labores de limpieza y desinfección.

En sus corredores, donde hoy circula la mitad de la clientela que normalmente fluctúa entre 350 y 450 mil personas diarias, pocos se atreven a caminar sin mascarillas.

Hay que andar con la precaución más que nada, si no, ¡imagínese!”, dice Óscar Ruiz, de 28 años, empleado de una avícola quien usa tapaboca negro y tiene una botella de alcohol en gel a la mano.

Aunque las ventas bajaron casi 80 por ciento, los comerciantes no pueden detenerse.

“Vamos al día: (si) no trabajamos, no comemos”, advierte un locatario.

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