Redacción

Por un efecto estadístico, durante abril de este año, la industria de la construcción alcanzó un crecimiento a tasa anual de 2.1 por ciento, lo que significó terminar con una racha de 33 caídas consecutivas.

Y lo anterior, porque de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en el cuarto mes del año pasado, el valor de la producción de la industria de la construcción se desplomó -31.8 por ciento, en el marco de la suspensión de actividades productivas por la alerta sanitaria del COVID19.

Por ello, ante una baja base de comparación, la industria de la construcción logró reportar números positivos en abril de este año, con lo que superó la peor racha de la que se tenga registro.

En este sentido, resulta que mientras que el valor de la producción en el sector de la edificación creció 8.9 por ciento a tasa anual, mientras que el valor de la producción de los trabajos especializados para la construcción aumentó 18.7, en tanto que la construcción de obras de ingeniería civil cayó -7.3 por ciento a tasa anual.

Cabe mencionar que, pese al repunte que logró la industria de la construcción en abril pasado, lo cierto es que no fue suficiente para revertir la tendencia negativa que muestra el indicador, pues durante el primer cuatrimestre del año arrastró una contracción de -11 por ciento respecto a lo reportado en el mismo periodo de 2020.

Al respecto, Gabriela Siller, directora de Análisis Económico de Banco Base, explica que si bien resulta destacable el hecho de que se rompiera, finalmente, la mala racha de la industria de la construcción, es pertinente tener muy presente que el valor positivo que reportó el indicador respondió estrictamente a un efecto estadístico, pues al aplicar una comparación respecto a marzo, resulta que la variable sigue mostrando números negativos.

Y en efecto, de acuerdo con el INEGI, durante el cuarto mes de este año el valor de la producción generado por las empresas constructoras descendió -1.8 por ciento en términos reales respecto al mes inmediato anterior, con base en cifras desestacionalizadas.

La especialista agregó que la expectativa hacia el corto plazo es de un escenario complejo, en virtud de que existe varias amenazas que podrían impactar en la actividad económica, como el caso de un posible repunte en el número de contagios de COVID19, la incertidumbre por la política económica del gobierno federal así como posibles problemas en la disposición de insumos,

 

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