Redacción

La sequía “es parte posiblemente ahora de los choques que estamos viendo que está afectando a la inflación”, señaló Esquivel a Bloomberg News después del aumento de tasas del banco el 24 de junio.

El banco central de México levantó una inusual bandera roja cuando sacudió a los mercados con una sorpresiva alza de las tasas de interés la semana pasada: la sequía podría presionar los precios agropecuarios, advirtió.

Fue el único elemento nuevo que el banco central, conocido como Banxico, incluyó entre los riesgos de inflación el día que elevó los costos de endeudamiento por primera vez desde 2018. La peor sequía en décadas, según la NASA, puede haber persuadido a los responsables de la política monetaria a volverse “hawkish”, dijo el subgobernador del banco central, Gerardo Esquivel, en una entrevista posterior.

La sequía “es parte posiblemente ahora de los choques que estamos viendo que está afectando a la inflación”, señaló Esquivel a Bloomberg News después del aumento de tasas del banco el 24 de junio.

Los bancos centrales de todo el mundo están sopesando hasta qué punto los eventos medioambientales afectan sus posturas sobre las tasas de interés. El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, ha insistido en que el cambio climático no fue un factor primordial a la hora de elaborar la política monetaria, una opinión cuestionada por sus homólogos europeos. En Brasil, la peor crisis hídrica en casi un siglo ha contribuido a impulsar la inflación por encima del 8%, la mayor en cinco años, lo que explica en parte los recientes aumentos de tasas en la economía más grande de América Latina.

Bajos niveles de embalses

La sequía en México afecta a cerca del 80% del país, siendo los más impactados los estados del noroeste, como el productor de tomates Sinaloa, pero también Jalisco, donde se cría ganado, lo que ha disparado los precios de los productos agropecuarios. Los embalses en ocho de los 32 estados del país están por debajo de 10% de almacenamiento, según la Comisión Nacional del Agua (Conagua).

Si bien no es el único factor que incide en la inflación —los precios de los combustibles y otros productos básicos han tenido un gran impacto—, los precios agropecuarios contribuyeron a impulsar el aumento anual de precios por encima del 6% en México a principios de junio, sorprendiendo a los economistas que esperaban que la inflación se desacelerara. Las frutas y verduras, encabezadas por los tomates, tuvieron la mayor incidencia en el aumento.

Banxico reaccionó aumentando los costos de endeudamiento en un cuarto de punto, a 4,25%, en una decisión dividida, algo que ninguno de los 23 economistas encuestados por Bloomberg esperaba.

Las cadenas de suministro y los procesos productivos de diversos bienes y servicios siguen afectados por la pandemia”, dijo el banco central en su comunicado anunciando el aumento. “Ello ha ocasionado choques adicionales a los previstos en la inflación general y subyacente”.

Otra miembro de la junta del banco central, Irene Espinosa, declaró a Bloomberg News en mayo que el aumento de los precios de los alimentos frescos demuestra que los responsables de la política monetaria tienen un papel que desempeñar en el financiamiento sostenible y la reducción de los riesgos del cambio climático. Esto puede convertirse en una bola de nieve que genere mayores presiones inflacionarias, dijo en ese entonces.

Movimientos futuros

Durante la entrevista, Esquivel también advirtió que el cambio climático podría hacer que las oscilaciones de precios sean más erráticas en el futuro. Pero el banquero central, que es ampliamente considerado partidario de una política expansiva porque ha participado en votaciones minoritarias para reducir las tasas, dijo que cuestionaba si la política monetaria es la vía correcta para combatir las sequías.

En su canasta de inflación, México otorga a los alimentos una ponderación mayor que muchos otros países, incluidos Argentina y Brasil, porque los altos niveles de desigualdad aumentan la importancia de los precios de los alimentos, dijo Esquivel. Por lo tanto, mientras la Fed ha dicho que los eventos climáticos no afectarán directamente la política monetaria, México no ha hecho tal compromiso, explicó.

La sequía en México, que coincide con una ola de calor que se está gestando en el noroeste de Estados Unidos, ha llevado a las autoridades a estimular la lluvia en Sinaloa, Sonora y Chihuahua con reactivos que son distribuidos en las nubes. El plan de tres meses implica el sobrevuelo de aviones en un área de 2 millones de hectáreas en cada estado, informó el Gobierno en un comunicado.

Sin embargo, según Judith Domínguez Serrano, profesora-investigadora del Centro de Estudios Demográficos, Urbanos y Ambientales de El Colegio de México, esta medida y los esfuerzos por transportar agua en pipas a las zonas más afectadas no son suficiente, y el país necesita tomar medidas preventivas más drásticas.

Las sequías se están volviendo “más frecuentes, más intensas”, dijo. “Lo que pueda derivar en cadena es que no solo mueren los animales, pero que hay conflictos sociales”.

 

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