Por Diana Domínguez Galván
El ex presidente de la Asocaición Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), Eduardo Solís Sánchez, estimó que la demanda de vehículos en México y Estados Unidos registrará una caida de entre un 25 y un 30 por ciento al finalizar el año 2020, por lo que en los siguientes meses se podrían registrar retrocesos de entre el 40 y el 50 por ciento en ventas de vehículos con impacto negativo en el empleo.
Dijo que el lento retorno a la normalidad de la industria, después de que el mundo entró en la pandemia del Covid-19,  impedirá una vuelta a la normalidad en forma rápida,  no por lo menos hasta antes del año 2022, lo que necesariamente impactará en el nivel de empleo de la industria.
El consultor internacional en Comercio Exterior, Inversión y Manufactura de MSQuare Consultores, aseguró que el regreso de los proveedores de primer nivel -los que surten autopartes originales a las armadoras- tienen que ajustarse a la nueva demanda de sus clientes que son las armadoras y “si las armadoras en Estados Unidos y en México tienen nuevos niveles su demanda por insumos va a tener un ajuste similar, “con lo cual deberíamos esperar que haya un impacto en las nóminas de los proveedores primer nivel sin duda”.


Dejó en claro que los proveedores no pueden mantener la nómina con la que cerraron en el año 2019, ya que ahora hay una nueva realidad en cuanto a la producción de vehículos.
Esto, aseguró, es una nueva realidad hasta que se pueda ver un regreso real en la compra de autos nuevos a niveles anteriores a la pandemia, cuya estimación no es precisa en este momento, pero no se ve que ello suceda antes del año 2022.
Recordó que mientras no haya compradores, no habrá recuperación y en ese sentido los niveles de desempleo tanto en México como en Estados Unidos han caído a niveles nunca antes vistos, “lo que le pega directamente a la compra de bienes durables”.
Entonces, advirtió, que no se espera una pronta recuperación, aunque si se ve un regreso lento, mucho más lento de lo que fue la caída. “Me parece que es como una U prolongada”.
El también miembro del Consejo Directivo de la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin), confirmó en videoconferencia que la recuperación “sí ha sido lenta y se dará conforme al crecimiento de los clientes que son las armadoras“.
Respecto a la confiabilidad de México en el tema automotriz, dijo que en la medida en que el país empiece a responder, tanto en el sector de autopartes como para los principales mercxados del exterior, principalmente Estados Unidos, se puede dar cuenta de ello.
Parte de eso, destacó, es el protocolo sanitario que se exige a las empresas, que es hoy por hoy la parte más importante, asegurar la vida y salud de los trabajadores.
Para ello, la industria ha establecido protocolos de sanidad muy robustos, pero expresó su preocupación para que las ciudades “estén a la altura”, pues dijo que mientras en las plantas productoras se llevan a cabo reglas estrictas, afuera de las mismas ya se empieza a ver la instalación de comercio ambulante que no se ciñe a ello.
“De nada sirve que al trabajador se le trate de una manera muy responsable dentro d ela planta, pero que fuera de la planta tomen actitudes irresponsables y -los trabajadores- se reúnan afuera a comer el taco o la torta sin preocuparse de la distancia y de nada, y adentro los protocolos sean muy robustos”.
Entonces, las reglas en las ciudades deberán también estar a la altura de los protocolos para que se cumpla a cabalidad con el propósito de salud.

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