Red de corresponsales 

El sector turístico del Caribe mexicano rescatará al menos dos meses del avistamiento del tiburón ballena. Esta especie se puede observar en destinos como Chiquilá, Isla Mujeres e Isla Contoy en el norte de Quintana Roo.

La temporada de avistamientos es de mayo a septiembre. Pero su apogeo se da entre los meses de julio y septiembre. Este 2020 todo se paralizó debido a la crisis sanitaria ocasionada por la pandemia de COVID-19.

Cabe mencionar que el avistamiento de esta especie deja ingresos superiores a los 50 millones de pesos en la región. La reactivación de esta actividad turística es una esperanza para la económia del sector turístico en el Caribe mexicano. De acuerdo con los datos de la Reserva de la Biosfera del Tiburón Ballena, cada año se reciben a más de 17 mil turistas.

Los tiburones ballena pueden alcanzar una longitud de 18 metros, son uno de los peces más grande del planeta. Se alimentan de plancton y peces pequeños, y a pesar de sus enormes proporciones, es un pez dócil. Pueden llegar a vivir más de 100 años. Pero la contaminación y la pesca ilegal han reducido su esperanza de vida y la sitúan como una especie vulnerable.

La reanudación de esta actividad comenzó en julio con las medidas sanitarias requeridas. En donde las embarcaciones tuvieron que reducir su capacidad hasta en un 60% para transportar a los turistas, normalmente se llevaban a 10 personas. Sin embargo, con la contingencia solo se transporta a cuatro personas.

Es por esto que los prestadores de servicios turísticos relacionados al avistamiento del tiburón ballena esperan cerrar positivamente la temporada 2020, a pesar de la crisis sanitaria.

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