Redacción

Cuando el cómico y actor de la Época de Oro del cine mexicano falleció en 1955 rápidamente se formó la leyenda de su supuesto padecimiento de catalepsia.

Entre todas las leyendas que envuelven a las grandes figuras de la Época del Cine de Oro mexicano hay una historia que ha trascendido por su característica macabra: la muerte del cómico y actor Joaquín Pardavé.

Y es que apenas falleció, el 20 de julio de 1955, se empezó a correr el rumor de que fue enterrado vivo. Se decía que el actor padecía de catalepsia, una enfermedad que en su fase más profunda deja inmovilizado al paciente quien llega a presentar característica propias de una persona muerta.

Joaquín Pardavé Arce nació en Pénjamo, Guanajuato el 30 de septiembre del año 1900. Fue un actor, director, cantautor, compositor, comediante y guionista de la Época de Oro del cine mexicano.

De acuerdo con la popular historia, Pardavé entró en estado cataléptico pero el médico que lo atendía regularmente se encontraba fuera del país, por lo que al ser revisado por un médico inexperto, este llegó a la conclusión de que todo parecía indicar que el actor había muerto.

La historia en torno a su muerte, la que contaba esa versión, señalaba que Joaquín Pardavé fue declarado muerto y enterrado de manera convencional. Entonces, cuando estaban sus familiares tratando los trámites de su testamento se dieron cuenta que el histrión traía el documento dentro de su pantalón con el que fue enterrado.

Así fue que decidieron desenterrarlo. Cuando abrieron su ataúd, señala la leyenda, lo encontraron boca abajo, con restos de piel en las uñas, señales de tortura en lo que se suponía fue su intento por salirse de la caja, y el rostro destrozado por la desesperación de no poder moverse.

Esta versión sobre el deceso del actor y la manera en que fue supuestamente enterrado vivo fue difundida por el diario mexicano La Prensa, con base en la condición cataléptica del actor.

La sección de salud de la agencia española EFE, señala que la catalepsia es “un trastorno que puede estar provocado por una enfermedad del paciente, una alteración neurológica o por intoxicación de determinados fármacos, como ansiolíticos y antidepresivos, que como efecto secundario pueden acarrear una depresión respiratoria”.

Para ese medio, un especialista llamado Andrés Santiago, subdirector de la Escuela Profesional de Medicina Legal y Forense de la Universidad Complutense de Madrid indicó que las catalepsias “son muy variables, hay personas que pueden oír pero no pueden reaccionar y, en otros grados más profundos, por más que estimules no se produce una respuesta aunque la persona esté viva”.

Además, existe otro trastorno de orden neurológico conocido como esquizofrenia catatónica que es muy similar a la catalepsia. También en EFE indican que “se trata de un trastorno neurológico que cursa con rigidez o postura forzada y falta de respuesta a estímulo pero que está provocado por una alteración neuropsiquiátrica”.

Otros portales señalan que incluso podrían darse casos mínimos de reacción, aunque un encefalograma arrojaría dicha condición con lo que un psiquiatra es capaz de detectarla y saber que el paciente no está muerto.

La medicina forense también indica que tanto la catalepsia como la esquizofrenia catatónica no muestran los rasgos predominantes de la muerte. Es decir, cuando uno está en estado cataléptico no disminuye su temperatura gradualmente y tampoco aparecen signos de deshidratación, por lo que hoy en día cualquier médico tendría que reconocer estos gestos propios de la muerte en las personas.

Posteriormente sus familiares aclararon las circunstancias de la muerte del actor. Uno de sus sobrinos explicó que todo se trataba de una mentira, pues Joaquín Pardavé murió en realidad de un derrame cerebral, hecho que constató su médico de cabecera. Sin embargo, la leyenda pervivió y pervive todavía entre muchos mexicanos.

Murió de un derrame cerebral el 20 de julio de 1955, en la Ciudad de México, a causa de una hipertensión arterial descontrolada Catalepsia. Una avenida céntrica, un auditorio y el salón de una conocida tequilera de la ciudad que fue cuna del actor llevan su nombre. Igualmente, un local de café lleva el título de una película que realizó con el nombre de “Pénjamo”.

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