Por Alejandro Durán

Previo a la crisis sanitaria por el COVD19, la informalidad en México repuntó la economía informal, al representar 23 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), luego de que desde 2014 comenzó a mostrar una tendencia a la baja.

No obstante, aun así, este sector de la economía (cuya característica principal radica en actividades productivas sin la debida protección legal para las relaciones laborales), todavía no alcanza los niveles de hasta 24.4 por ciento que reportó en 2009, en el marco de la crisis financiera mundial.

Por lo pronto, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), del citado 23 por ciento de la Economía Informal en 2019, la mitad corresponde al Sector Informal, compuesto por aquellos negocios no registrados de los hogares dedicados a la producción de bienes o servicios y la mitad restante corresponde a Otras Modalidades de la Informalidad, es decir, todo trabajo que aún y cuando labora para unidades económicas distintas a las de los micronegocios no registrados, no cuenta con el amparo del marco legal e institucional (seguridad social y prestaciones sociales).

En cuanto a la ocupación laboral, 43.5 por ciento se emplea en el Sector Formal y 56.5 por ciento en la ocupación  informal. Este último grupo se conforma por los ocupados en el Sector Informal (27.7 por ciento) y por los ocupados en Otras modalidades de la informalidad (28.8 por ciento).

No obstante, la gravedad del tema adquiere mayores dimensiones porque en la informalidad se encuentran las actividades que generan menos valor agregado, pues por cada 100 pesos generados de PIB del país, 77 pesos lo generan el 43.5 por ciento de ocupados formales, mientras que 23 pesos los generan el 56.5 por ciento de ocupados en informalidad.

Al desagregar la economía informal, resultó que el comercio al por menor tiene la mayor participación en el sector al representar el 25 por ciento, en segundo lugar está la construcción con el 15.6, en tercer lugar se encuentran las industrias manufactureras con 12.9, el cuarto lugar lo ocupan las actividades agropecuarias con el 11.2, mientras que en quinto lugar está el comercio al por mayor con 8.1, el transporte, correo y almacenamiento se ubican en sexto sitio con un 5.3 y  en séptimo lugar los otros servicios excepto actividades gubernamentales que contribuyeron con el 5.8 por ciento.

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