Por René González

Se trata de desestabilizar no de criticar. La tesis de los golpistas en México no es construir una fuerza opositora pacífica, legítima y legal que genere condiciones para la disputa política institucional en los procesos electorales constitucionales de 2021 y 2024, sino activar una minoría organizada en torno a la intención de deslegitimar, debilitar y descarrilar al gobierno federal electo en 2018, para colocar en el imaginario colectivo la existencia de una supuesta crisis en todos los órdenes, que amerita “el asalto al poder” por un falaz bien común.

Saben que “por las buenas” (vía pacífica electoral o proceso de revocación de mandato) no podrán restaurar el viejo régimen, por eso desde julio de 2019 en que “evaluaron” que no podrían mantener sus antiguos privilegios al amparo del poder público y que la separación del poder político del poder económico iba en serio, decidieron buscar sus objetivos “por las malas”.

Cuando en medio de la compleja situación actual de la pandemia del Covid-19, el Presidente Andrés Manuel López Obrador ofreció impulsar una reforma constitucional para adelantar la fecha para la consulta sobre la revocación de mandato, planteada para marzo del 2022, pero para empatarla con las elecciones de 2021 y con ello “calmar las ansias de los adversarios”, los golpistas rechazaron de inmediato la propuesta, porque están conscientes que entre la mayoría de los ciudadanos -si bien existe un sector que tiene cuestionamientos de buena o mala fe al gobierno actual como ocurre en toda normalidad democrática-, no estaría de acuerdo en avalar en las urnas un retroceso a lo obtenido en 2018.

La estrategia central de los golpistas, se basa, como en su momento señaló Carlos Mendoza Aupetit (referente de la comunicación alternativa) en: “campañas y mensajes en los medios de comunicación y las redes sociales, la organización de grupos opositores y la promoción de movilizaciones de protesta contra el Presidente, así como la propagación de noticias falsas, que diariamente cualquier persona puede encontrar a través de distintos medios”.

Estas campañas de odio y víscera, tienen su mayor repunte en la plataforma de twitter, donde el anonimato de escribir con apodos o pseudónimos y desde cuentas pagadas de boots, permite el abasto a gran escala de insumos para la desinformación, ya sea en notas, videos, memes, encuestas y todo lo que podemos conceptualizar como Fakenews.

Habría que hacer una caracterización precisa de quienes son los golpistas, pues no necesariamente son los empresarios con el mayor poderío económico. Todo indica que se trata de un coctel conspirador que tiene los siguientes condimentos:

Un sector de prestanombres de empresarios, o bien, contratistas, cabilderos. No son los dueños del dinero sino quienes fungían como administradores o intermediarios ante la vieja elite política, un ejemplo de ello es el audio dado a conocer en fecha reciente donde el conductor Pedro Ferriz comparte con ellos planes desestabilizadores, lo que resalta son sus nombres: Carlos Chavero, Carlos Sánchez, Eduardo de la Fuente, Gustavo de la Serna, Jorge Alegría, Javier de Uriarte y José Tena que no son realmente figuras prominentes del mundo de los negocios, aunque en algunos casos no se descarta que desempeñen el papel de halcones o golpeadores de algún poderoso.

Una serie de políticos del viejo régimen, desplazados del poder y de negocios al amparo del mismo. Aquí las figuras públicas más destacadas han sido Felipe Calderón y Javier Lozano, que no han tenido ningún pudor en difundir noticias falsas, y han pretendido lucrar políticamente con la pandemia. No obstante, en el caso de Calderón su estrategia parece más enfocada a “victimizarse” y erigirse como “crítico” de la 4ª Transformación, en aras de que eso le brinde cobertura política ante el juicio a Genaro García Luna, mano derecha de Calderón, detenido en EU por narcotráfico. El 12 de abril en su cuenta de Twitter, el ex Presidente realizó un deslinde del golpismo y refirió: “Estamos organizándonos para competir por la vía electoral en contra del gobierno y derrotarlo en las urnas el próximo año (2021). Estamos construyendo no sólo un partido de oposición sino el contrapeso político al poder que hace falta, pero no apoyaremos propuestas inconstitucionales.”

Sin embargo, en los hechos Calderón ha sido el ariete del golpismo, aunque quizá solo sea una labor de zapa por los favores que sigue debiendo a los dueños del dinero, lo que es un hecho es que ha sido el principal y más influyente promotor de la desestabilización, difusor de fakenews y campañas de boots pagados. Quizá no busque ser el beneficiario directo del golpismo pero si es claramente su colaborador.

Entre la clase política emanada del viejo régimen, destacan los gobernadores distintivos de tres fuerzas políticas: Enrique Alfaro (MC) por Jalisco, Silvano Aureoles (PRD) por Michoacán, y Jaime Rodríguez “el Bronco” (Independiente) por Nuevo León; quienes han pugnado por salir de los últimos lugares de aprobación de su gestión (ranking Consulta Mitofsky) usando el tema de la pandemia, adelantando irresponsablemente las medidas que corresponden a cada fase señalada por la OMS (suspensión de clases, virtual toque de queda), propagando falacias como la supuesta compra de pruebas rápidas para detectar Covid-19, y más grave adoptando un discurso separatista del pacto federal.

Otro elemento de la tríada golpista son los “periodistas” o locutores desplazados de espacios informativos estelares de los sexenios del PRI y el PAN, que por su vertiginosa pérdida de credibilidad y su enfermizo antiobradorismo desparecieron del raiting como el propio Pedro Ferriz, Carlos Loret de Mola, Joaquín López Dóriga, Ricardo Alemán, entre otros, quienes tampoco han tenido empacho en sacrificar la ética a favor del amarillismo, la histeria y la propagación de la mentira.

Este coctel golpista, propiciado desde un sector de la oligarquía tiene el objetivo claro de construir condiciones para derrocar al gobierno constitucional, con estrategias de odio, miedo social, violencia y engaño, en una acción similar a lo que ha sucedido en la década reciente en otros países latinoamericanos como Honduras, Bolivia, Argentina o Brasil, donde sus promotores  se vincularon a corporaciones poderosas de EU que tienen como denominador el actuar en apoyo de la oposición venezolana, en la parte más radical y violenta.

El paraguas teórico de este coctel golpista son las tesis de Gene Sharp y su teoría de “golpes blandos”, y del fascista Joseph Goebbles y sus 11 principios de propaganda nazi. De acuerdo al politólogo estadounidense Gene Sharp, la estrategia del ’golpe suave’ puede desarrollarse por etapas jerarquizadas o simultáneamente, que son:

1ra etapa: Ablandamiento. Cabalgamiento de los conflictos y promoción del descontento.

2da etapa: Deslegitimación. Acusaciones de totalitarismo ¡A AMLO le han llamado Dictador desde el primer día de su gestión!

3ra etapa: Calentamiento de la calle. Elaboración de una plataforma de lucha que globalice las demandas políticas y sociales. Exponenciar fallas y errores gubernamentales.

4ta etapa: Combinación de diversas formas de lucha.

5ta etapa: Fractura institucional. Preparación del terreno para una intervención militar o el desarrollo de una guerra civil prolongada.

Respecto a 11 principios de la propaganda nazi creados por Joseph Goebbels, se emplean centralmente por la derecha golpista:

  1. Principio de simplificación y del enemigo único. Adoptar una única idea, un único Símbolo; Individualizar al adversario en un único enemigo. En este caso claramente AMLO.
  2. Principio de orquestación. “La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentadas una y otra vez desde diferentes perspectivas pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas”. De aquí viene también la famosa frase: “Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad”. En este caso: “AMLO no hace nada contra el coronavirus”, “AMLO no hace nada por las Pymes”, etc.

Finalmente, la estrategia golpista busca tener un sustento “popular”, por ello han promovido principalmente en Wathsapp el FRENA (Frente Nacional Anti AMLO) que diariamente convoca y coordina tendencia en twitter y cadenas en redes con mensajes de odio. También han buscado un rostro “amable” y “más creíble” para denostar al gobierno (pues prácticamente todas las figuras del PAN están desprestigiadas, con “cola larga” o tienen cuentas ante la justicia como Ricardo Anaya), de ahí la aparición de Thalia, Eugenio Derbez, y el “Chicharito” Hernández, entre otros.

El golpismo de la derecha, busca calentar las redes y las calles, su tema natural ha sido la seguridad pública, también buscó infiltrase en el feminismo, que es una lucha justa; pero les ha venido como gran oportunidad la pandemia del coronavirus, pues la salud es el tema vital por excelencia y les pone al ser un tema global, en la vitrina no solo nacional sino internacional, pues en el fondo buscan el respaldo del conservadurismo extranjero para lograr el objetivo de regresar a cualquier precio al poder dual (político-económico).

Hoy el golpismo está en la etapa de “cuchillito de madera”…

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