Redacción

A pesar del impulso generado por factores externos, como la certidumbre que genera la entrada en vigor del nuevo acuerdo comercial en Norteamérica, la recuperación que experimentará la economía mexicana en este 2021 y el 2020 no será suficiente para recuperar las pérdidas que habrá provocado la caída de nueve por ciento que habría reportado la economía en 2020.

Y lo anterior, porque de acuerdo a estimaciones del Banco Mundial (BM), en este 2021 y el 2022, el Producto Interno Bruto (PIB), de México crecerá 3.7 y 2.6 por ciento, respectivamente, lo que en suma arroja un crecimiento acumulado de 6.3 por ciento, es decir, insuficiente para cubrir la caída de 9.0 por ciento que se habrían reportado en 2020.

Incluso, tomando en consideración dichas previsiones macroeconómicas, resulta que en el primer cuatrienio del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador la economía mexicana reportaría una tasa de decrecimiento promedio anual de 0.7 por ciento.

A través de su reporte de Perspectivas Económicas Mundiales: América Latina y el Caribe, el BM informó que la proyección de una recuperación en México para este y el siguiente año se basa principalmente en una mejora de las exportaciones a medida que repunta la economía estadounidense y la incertidumbre comercial se disipa tras la entrada en vigor del acuerdo entre Estados Unidos, México y Canadá a mediados de 2020.

De acuerdo a las estimaciones del BM, en 2020 la economía mexicana habría caído más que la brasileña, colombiana y la chilena, pero no tanto como el tropiezo que habrían experimentado la argentina y la peruana.

Para el caso de la región de Latinoamérica y el Caribe, el organismo internacional dijo que la zona se ha visto gravemente afectada por la pandemia de COVID-19, tanto desde el punto de vista sanitario como desde una perspectiva económica.

“Cinco de las 10 economías de mercados emergentes y en desarrollo con la mayor tasa de fallecimientos per cápita a causa de dicha enfermedad están situados en la región. Se calcula que la economía regional se contrajo un 6.9 por ciento el año pasado debido a que los hogares y las empresas exhibieron una conducta de aversión al riesgo y las medidas para controlar la pandemia limitaron las actividades en el sector formal”, destacó.

Agregó que el empleo formal, las horas trabajadas y los ingresos laborales han disminuido marcadamente. Las mujeres y los jóvenes, que tienen un alto nivel de participación en los sectores más perturbados por la pandemia, como los hoteles, los restaurantes y los servicios personales, se han visto afectados de manera desproporcionada por la pérdida de empleos, al igual que los hogares de bajos ingresos.

Asimismo, advirtió que la disminución de los ingresos ha contribuido a la inseguridad alimentaria, que se ha visto exacerbada por la inflación de precios de los alimentos en algunos países.

“El volumen de bienes exportados desde la región cayó un ocho por ciento interanual en los primeros tres trimestres del año pasado, mientras que el ingreso de turistas se detuvo. Las economías del Caribe sufrieron los efectos más graves. En algunos países de la región, los flujos de remesas aumentaron a un ritmo más lento que en el pasado”, destacó.

 

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