Por Alejandro Durán

Aún sin resentir los efectos más fuertes de la emergencia sanitaria, la economía mexicana cayó 1.4 por ciento a tasa anual durante el primer trimestre del año, lo que representó la mayor caída desde el año 2009, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

En este sentido, el instituto actualizó la disminución de 1.6 por ciento que había reportado el pasado 30 de abril de manera oportuna.

A través de un reporte, el INEGI precisó que la caída que reportó el Producto Interno Bruto (PIB), en el primer trimestre del año fue resultado de la caída de 2.9 por ciento a tasa anual que observaron las actividades secundarias así como el tropiezo de 0.7 que mostraron las actividades terciarias. Las actividades primarias avanzaron 1.4 por ciento.

Al respecto, cabe mencionar que fue a finales de marzo cuando las autoridades mexicanas anunciaron restricciones en negocios y la vida social de los mexicanos para hacer frente a la pandemia por el COVID-19, por lo que la caída de 1.4 por ciento que registró el PIB durante el primer trimestre de este año no refleja a planitud el efecto económico de la cuarentena. La caída más bien respondió a los efectos de las decisiones adoptadas por el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador.

La caída de 1.4 por ciento representa la más fuerte que haya reportado la economía desde el cuarto trimestre de 2009, cuando retrocedió 1.6 por ciento, en el marco de la crisis financiera mundial que se registró en aquél entonces.

En su comparación trimestral, resultó que el PIB registró una disminución de 1.2 por ciento respecto al periodo anterior, de acuerdo con datos ajustados por estacionalidad.

Finalmente, el INEGI iinformó que el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) mostró una disminución de 1.3 por ciento en términos reales en el tercer mes del presente año respecto al mes previo, con cifras desestacionalizadas.

 

 

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